Liga Adelante | Celta 0 - Real Sociedad 0

Se atasca en Balaídos

La presión de la Real ahogó a un Celta algo espeso

<b>SEGUNDO 0-0 CONSECUTIVO. </b>Balaídos vivió en la tarde de ayer un partido trabado y el segundo 0-0 seguido en sólo quince días.
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El Celta parece haberse abonado a la media inglesa a la inversa. Es un nuevo invento, una especie de media de Gibraltar o algo parecido: empata en casa y gana fuera. Lo ha hecho en los últimos cuatro partidos y funcionaría para ascender. Eso sí, hay que ganar siempre a domicilio y eso hoy en día no está al alcance de casi nadie.

Es evidente que al equipo de Pepe Murcia le cuesta jugar en Balaídos. En buena medida, porque los rivales le respetan sobremanera y se emplean en frenarle e intentar aprovechar su desquiciamiento. O simplemente un golpe de suerte. Lo hizo el Rayo hace quince días y ayer lo repitió la Real, sólo que con más estilo. Los txuri urdin le regalaron la primera parte al Celta. Se dedicaron a ahogar a Trashorras (indispensable si quieres puntuar en Vigo) y alejar a Dinei de las posiciones de remate. Si ése era el planteamiento de Lillo, un diez para él. Ahora bien, los sobrenombres de "último romántico del fútbol" y "heredero de Valdano" que tanto le gustan al guipuzcoano los puede dejar para otros. Bilardo hubiese firmado perfectamente el plan realista. Cruyff, no.

El dominio celeste en el primer tiempo fue muy claro. Rosada y Michu se hicieron dueños del mediocampo y el balón circulaba muy bien, pero en horizontal. A la hora de buscar profundidad se perdía la fluidez. Y eso que Óscar Díaz firmó uno de sus partidos más completos en las bandas (se fue cambiando con Ghilas constantemente). En cambio, del argelino sólo nos quedamos con el pundonor. Estuvo individualista, desacertado y hasta enrevesado en su juego. Tuvo el 1-0 en el minuto 40, pero estrelló en Carlos Martínez un balón franco. Hay que pedirle más.

Un paso adelante.

En la segunda parte la Real puso un puntito más de ganas al partido. Los de Lillo dieron un paso adelante y la recompensa estuvo a punto de llegar por la vía rápida. Estrada se plantó solo ante Notario, pero el catalán estuvo rápido y seguro en el mano a mano para enjugar la ocasión donostiarra.

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El Celta se rehízo tras unos minutos de dominio visitante, y Rosada y volvió a crecerse en la medular. Pero donde antes había un exceso de morosidad en el juego, ahora veíamos demasiada impaciencia. A partir de la hora de encuentro los futbolistas celestes empezaron a exasperarse y el partido se rompió. Se llegaba a trompicones y aún con menos calidad. También contaba el cansancio acumulado.

Murcia volvió a demostrar que en el curso de entrenador la asignatura de los cambios la dejó sin aprobar, y los hizo tarde y mal. David pide minutos, pero no siete; es difícil hacer algo en ese tiempo. Óscar Díaz tuvo el gol casi al final, pero el Celta se quedó con un punto. Una pena.

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