"Me comparaban con Cafú; algo debo tener..."
La tradición contemporánea de brasileños en la Unión Deportiva está salpicada de fiascos memorables. Alberoni y Yuri fueron los últimos exponentes. Llegado del Palmeiras, Cleilson Da Silva, 21 años, se alimenta de una fe abrumadora para no formar parte de semejante colección.
Llegó avalado por su cartel internacional pero es protagonista por su nulo protagonismo en el equipo. ¿Cómo vive esta situación?
Es la primera vez que me pasa. En el Fortaleza, Palmeiras, Corinthians, Atlético Mineiro y de nuevo Palmeiras, al que regresé, siempre jugué todo. Por supuesto que me extraña, pero debo respetar la decisión del entrenador. Está eligiendo a otros compañeros y debo seguir esperando mi oportunidad.
¿Habla Juan Manuel Rodríguez con usted? ¿Le tranquiliza o anima?
Sí. Y se lo agradezco. Me da consejos y también me habla de los fallos que debo evitar. Fallos relacionados con el marcaje defensivo, la disciplina táctica... De todas maneras, a casi todos los defensas brasileños nos pasa lo mismo cuando salimos de nuestro país, pues en Europa hay menos alegría a la hora de atacar. Eso no me preocupa porque lo voy a corregir con trabajo y sacrificio. Recuerdo a Dani Alves en su primera etapa en el Sevilla. A él también le costó muchísimo integrarse.
No tiene que ser fácil vivir en un segundo plano desde hace meses. ¿Cómo se mantiene entero a nivel psicológico?
Ahora estoy mucho mejor, pues mi mujer y mi hija ya están en Gran Canaria. Antes sí lo pasaba mal, pues estaba los fines de semana en casa sin nadie, hablando por el ordenador con mi madre. Tener aquí a la familia me va a ayudar muchísimo para estar preparado para cuando me llegue la oportunidad.
Hable de sus buenos tiempos en la selección Sub-20 de Brasil. Porque hace bien poco compartió vestuario con auténticas eminencias del panorama internacional...
(Ríe) No estuvo mal la experiencia. Jugué con Pato, que se fue muy pronto al Milán, Marcelo, que juega en el Madrid, Lucas Leiva, del Liverpool, Jo Alves, del Manchester City... Fue un privilegio. Disfruté un montón. Hasta que llegó España y nos eliminó del Mundial en Canadá... Ojalá algún día pueda regresar a la selección de mi país.
Le comparaban con Cafú...
Sí, sí... Los periodistas me lo decían porque me gustaba mucho subir la banda, dar centros, correr sin parar. Algo debo tener si me decían que podría ser otro como Cafú.
¿Qué necesita para demostrar las condiciones que avalaron su fichaje?
En los dos partidos que he jugado, el equipo no estaba bien y eso también me perjudicó a nivel individual. Necesito dos o tres partidos completos para coger confianza. Estoy convencido de que si me dan eso, no soltaré el puesto. Físicamente me siento perfecto, muy bien. En cada entrenamiento doy el máximo. Ahora dependo del entrenador.
Está cedido, ¿si sigue así pediría una salida en diciembre?
No, no... Nunca. Yo me quedo hasta junio. El presidente se porta conmigo de maravilla. Me dice que juegue bien, que quiere comprar mi pase al Palmeiras. Y quiero agradecerle esa confianza sobre el campo. Lo voy a conseguir. Le he dicho al presidente que va a tener que soltar el dinero para que Amaral se quede.
La afición sigue esperando por usted, ¿qué le dice a los seguidores del equipo?
Para mí es muy importante que la torcida de Las Palmas esté siempre apoyando al equipo como he podido ver. Sueño con hacer buenos partidos en este estadio y en jugar muchísimos partidos con la camiseta amarilla. Mi objetivo es triunfar en este club, en el fútbol europeo. Tengo fe en mí mismo y en la ayuda de los compañeros.
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Está empeñado en que veremos la mejor versión de Amaral. Que tenga suerte por el bien del equipo y por el suyo.
Escuche: no quiero pasar por aquí y que nadie me recuerde. Ser uno más de los que no triunfó. He venido para triunfar y lo haré. Sé que lo haré.



