"Noté el pasar un año en blanco, pero ahora me encuentro bien"
Es uno de los rostros protagonistas de la evidente mejoría del equipo a lo largo de las últimas jornadas. Lleva dos partidos sin encajar un gol y cada vez se siente más cómodo y protegido bajo los palos. Después de haber pasado un curso en blanco en su primer año en el Real Zaragoza, el portero navarro desea volver a sentirse útil e importante y devolver al equipo a donde debe estar, en Primera.

Al fin quedó atrás la mala racha...
Llevábamos tres partidos sin ganar y nos fuimos contentos porque dejamos atrás esa mala fase de resultados. Estamos obligados a mantener una regularidad en casa que nos lleve a sumar casi todos los puntos que nos juguemos en casa porque eso, al final, es sinónimo de estar arriba.
Pues la regularidad casera parece la adecuada. Nadie les supera en puntos como local y aún no se ha caído en campo propio.
Sí, es cierto que en La Romareda hemos encontrado una regularidad muy bien. Al final, si en casa haces las cosas bien con esa regularidad, al final vas a estar en la zona alta de la clasificación. El problema es que fuera de casa también se deben sumar puntos y es ahí donde tenemos que mejorar ahora.
Hablando de regularidad, usted parece haberla encontrado bajo los palos. ¿Cómo lo ve?
Es evidente que cuantos más partidos juegas, coges mucha más confianza. En mi opinión, considero que a un portero se le debe valorar por su trayectoria. Una parada, una acción o un partido es demasiado relativo. Hay grandes porteros que un día han tenido una mala actuación y al revés. Por eso, hay que esperar un tiempo para valorar a un jugador, y más a un portero, que es un puesto más especial.
¿Le ha costado coger el ritmo después de haber pasado el curso anterior prácticamente en blanco?
Hombre... El estar parado un año y volver a jugar se nota. Hay muchas situaciones que, cuando llevas varios partidos jugados, las resuelves inconscientemente, de manera automática, y todo es mucho más fácil. Si no juegas habitualmente, tienes muchas dudas en distancias y otros aspectos porque, al fin y al cabo, un partido no es lo mismo que un entrenamiento. Es complicado, cuesta volver a coger el tono.
Doblas está ahora en esa situación. ¿Cómo se llevan?
Muy bien. Es un gran trabajador, muy buen compañero, muy agradable y un gran portero.
En su etapa en el Recreativo, Marcelino también le dio confianza tras varios años en blanco en Villarreal y al final hizo una de las mejores campañas de su carrera, quizá la mejor.
Cuando adquieres una regularidad y ganas en confianza todo sale más fácil como le digo.
Eso se puede ver en su trayectoria este curso. Primero se habló mucho de goles como el que encajó ante Las Palmas. Ahora se habla mucho de sus últimas actuaciones y de grandes paradas como la que le hizo a Toquero el sábado pasado.
Está claro que las paradas del portero siempre están muy supeditadas al resultado que al final consigue el equipo. Ante el Éibar el equipo ganó y, de alguna manera, esa parada a la que hace mención pues es evidente que se valora mucho más.
Déjese envolver por los méritos, hombre.
Sí, es cierto que ahora me encuentro mucho mejor. He jugado muchos partidos más y, además, el equipo antes no ganaba los partidos y ahora sí que lo hace.
De eso también tiene culpa usted. Dos partidos sin peso extra en la mochila. ¿Se siente más protegido con la aparente mejoría defensiva del equipo?
Creo que el equipo cada vez ofrece mejores sensaciones. Todo el mundo ha podido ver cómo cada vez nos crean menos ocasiones y ofrecemos una mayor sensación de seguridad atrás. No sólo la defensa, sino todo el equipo porque al fin y al cabo el defender es tarea de todos. Cuando el rival se acerca al área llega mucho más desgastado por el trabajo defensivo que han hecho los que hay delante de la zaga. Por eso, dentro de lo que cabe, estamos mejor y cada vez iremos a más.
Ante el Castellón y el Nástic, el equipo no ganó pero parece ser que fue ahí donde se comenzó a comprobar esa mejoría y progresión en el juego, ¿no le parece?
Sí. Creo que el partido de Gerona fue un punto de inflexión importante en el sentido de ver cosas que no podían volver a suceder. De alguna manera, el acierto puede existir o no y en ese sentido tenemos mucha calidad, pero hay otras variables que resultan innegociables y no podemos perderlas.
Ahora hay una de esas variables que se le ha puesto de cara: Los penaltis rivales se van fuera.
¡Sí! (Risas) Al final todo son rachas. Y aunque no se lo crea muchas veces eso es verdad. En los primeros partidos de liga seguro que hubiera entrado. En ese tramo encajamos goles que no era demasiado normales. Rebotes, rechaces... Al final yo pienso que la suerte se equipara y a lo largo del año unas veces te da y otras te quita. ¡Espero que nos siga dando!
¿Javier López Vallejo tiene ganas de ser importante esta temporada?
Claro. A todo el mundo le gusta ser importante y sentirse importante. Quiero que el equipo vaya bien y que subamos. Sentirse útil e importante dentro de un proyecto es halagador e intentaré hacerlo.
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¿Y el Valencia?
A mí me encantaría seguir aquí. De verdad que estoy en un sitio donde me siento muy identificado. Mi familia está encantada de estar aquí y el proyecto que tenemos considero que es muy ilusionante.



