Inglaterra, repleta de bajas, vuelve a Berlín
Capello, sin Gerrard ni Lampard. Löw, sin Ballack


Inglaterra vuelve a Berlín 36 años después de su última visita para disputar un clásico marcado por las bajas y por la polémica del calendario, que han criticado varios entrenadores notables de la Premier. El partido, eterna revancha de aquella polémica final que germanos e ingleses jugaron en el Mundial 66, viene salpicado por las protestas de Benítez y Scolari entre otros, pues temen que un partido amistoso les pueda dejar sin alguno de sus mejores futbolistas, más de lo que la apretada temporada les ha diezmado ya.
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Como ejemplo, el hecho de que Capello viajara a Berlín sin el líder del Liverpool (Gerrard) y el del Chelsea (Lampard), lesionados, y sin su banda izquierda titular (que suelen formar los Cole, Ashley y Joe). Rooney, Ferdinand y Brown, el trío de Manchester, también permanecieron en casa por diversos problemas físicos.
Sin Becks. Beckham está sano, pero no en la lista, y se quedará así sin igualar esas 108 internacionalidades de Bobby Moore que son récord con Inglaterra. Ballack tampoco sumará su 90º entorchado, entre una lesión en el pie derecho y el enfrentamiento que mantuvo con Löw hace unas semanas. Al seleccionador, que asegura haber perdonado al medio del Chelsea, también le falta Lahm en el lateral izquierdo y tiene dudas (éstas, una bendición) en el ataque. Podolski rinde siempre en la Mannshaft pero Helmes, ariete del Leverkusen, lleva ya 10 goles en la Bundesliga. Su imponente presencia, la de Klose y la del hispano alemán Mario Gómez en la recámara traerán a la memoria una metáfora muy recurrente en este clásico: el miedo inglés a los bombardeos de la Luftwaffe germana.



