La decisión del TAS se aplaza hasta mañana
La resolución se conocerá mañana a las 12 horas


Después de una vista que ha durado siete horas, el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) ha pospuesto la resolución del caso del Atlético hasta mañana. El club rojiblanco pretende que el tribunal anule la sanción de un partido a puerta cerrada y los 150.000 euros de multa que le impuso la UEFA. Una vez que ha anunciado que dará un fallo definitivo y teniendo en cuenta que el partido de sanción que habría de cumplir el Atlético se jugará la semana que viene (frente al PSV, el día 26 de noviembre), no adoptó ninguna medida cautelar.
Sinama-Pongolle y Paulo Assunçao fueron los jugadores que declararon esta mañana en Lausana para defender las tesis del club rojiblanco en el caso Marsella.
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El TAS comenzó su reunión a las 9:10 de la mañana y los primeros en comparecer fueron el gerente del Atlético, Clemente Villaverde, y el abogado del club, Juan de Dios Crespo, que mostraron de nuevo los vídeos que prueban la falta de responsabilidad del club en los hechos sancionados y la ausencia de gritos racistas. La postura de la UEFA fue defendida por Gianni Infantino, adjunto al secretario general, y su argumento fue fundamentalmente político: advirtió al TAS que la absolución del Atlético pondría en duda el principio de autoridad del organismo al que representa y eso restaría efectividad a las resoluciones de sus órganos disciplinarios. Los representantes atléticos salieron convencidos de que sus argumentos no tienen respuesta jurídica y que sólo si el TAS decide sostener ese principio de autoridad que invoca la UEFA se mantendría la sanción.
Con posterioridad, recibió a los testigos propuestos por el Atlético. Primero dio su versión de los hechos el francés Sinama-Pongolle y después el portugués Assunçao. Con posterioridad, el TAS escuchó al discapacitado René Poutet, hincha marsellés que denunció que se lanzaron objetos contra él y algunos de sus compañeros desde la grada durante el partido; a Thierry Tresor, periodista galo, hijo del ex jugador internacional del mismo apellido, que aseguró haber sido objeto de insultos racistas, y al futbolista del OM Niang, hacia quien, según la versión del club marsellés, dirigieron algunos aficionados atléticos gritos de mono. Después, volvió a llamar a la sala de reuniones a los representantes jurídicos del Atlético y la UEFA.



