Liga Adelante | Las Palmas - Tenerife

Juan Manuel-Oltra: apuesten por el empate

Curiosa coincidencia entre ambos: en cada derbi dirigido, tablas

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El amanecer de un nuevo derbi arrastra en su parafernalia estadísticas, apuestas y consideraciones numéricas. En muchas casos se canaliza la aritmética acudiendo a la hemeroteca, al imán de cada campo o a la ciclotimia que dibujan las tendencias. Hasta el sábado será imposible contener las teorizaciones de cada lado. Es un condimento necesario porque, cada vez que cruzan sus caminos Unión Deportiva y Tenerife, la medición arterial sobrepasa convencionalismos. Noventa minutos de partido, sí. Pero también días anchos y largos de espera y una resaca prolongada, propensa a los excesos.

Juan Manuel Rodríguez y José Luis Oltra ya mastican su estrategia. Se conocen muy bien. Simpatizan, incluso, a nivel personal, comparten rituales y, en una suerte de diplomacia algo postiza, se cubren de elogios a la mínima oportunidad. No tienen una experiencia demasiado profunda en los clásicos canarios aunque sí la suficiente para asimilar su significado sociológico. Pero lo que no sabe ni uno ni otro es lo que se siente al ganar un derbi. Tampoco al perderlo. Tres, en el caso de Juan Manuel y dos en el haber de Oltra. Y siempre el mismo desenlace, empate. En cuatro días tienen la oportunidad de salir de la tibieza, de dar un matiz cualitativo en sus historiales. Porque victorias en citas de tanto pedigrí visten y prestigian, más allá de la gloria pasajera que dejan.

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Juan Manuel guarda una curiosa tradición con el Tenerife. En dos de las tres veces en las que ha rivalizado con el conjunto blanquiazul ha encajado gol antes y le ha tocado ordenar reacción a los suyos. Y siempre consiguió nivelar los marcadores. Hasta en tres ocasiones se repuso su Unión Deportiva del mazazo inicial. Especialmente meritorio fue lo del curso pasado, levantándose dos veces en el Heliodoro y, ya en casa, neutralizando el gol de Sicilia sobre la bocina.

Oltra representa el otro polo. El año pasado tenía los clásicos a corte y confección. En casa, frente a una Unión Deportiva casi muerta, cobró ventaja en dos ocasiones pero acabó pidiendo la hora con un 2-2 final que le supo a cianuro. Y en Siete Palmas, cuando el gol de Pablo Sicilia parecía que sería definitivo, a cinco minutos para el final, también se quedó a medio camino por el oportunismo de Márquez, que empató cuando la parroquia blanquiazul celebraba el triunfo. El sábado toca pelear contra la tradición.

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