El club le dará un margen de tres partidos a 'Tintín'
Bartolomé Márquez no sabe qué narices le pasa al equipo. Considera que sus jugadores están esforzándose y que sólo la mala suerte los tienen apartado de las posiciones cómodas. Paco Herrera lo ve desde un prisma similar, pero al entrenador se le exigirán resultados inmediatos.


Silencio, se rueda. ¿De qué va la película? Parece que los pericos llevan mucho tiempo habituados al mismo género: la intriga. El día después a la derrota frente el Numancia (3-4), las sensaciones fueron contradictorias, aunque conocidas por muchos pericos de corazón. Mientras Paco Herrera regresaba por la tarde de Sevilla (estuvo viendo el primer equipo y al filial del Betis), Bartolomé Márquez cavilaba sobre lo que había sucedido sobre el terreno de juego. La cuestión es que el director deportivo y el entrenador, por separado, consideran que la situación es reversible y que sólo la mala suerte les ha llevado a instalarse en la zona baja.
Según ha podido saber AS, Herrera mantuvo un contacto con Pedro Tomás y varios directivos después de que se consumase la segunda derrota en el Olímpic (Barça y Numancia). Las consignas eran iguales, tanto de un lado como de otro; cambiaría el discurso si no se lograsen hacer partidos convincentes con resultados positivos ante el Racing (en Santander), en el Olímpic frente al Sporting y en la salida al Ruiz de Lopera, donde esperará el Betis (luego asoman Valencia y Atlético, casi nada).
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Hoy, Consejo. Con la hinchada bastante encendida, Márquez tratará de ir meditando qué cosas cambiar para darle una vuelta de tuerca al complicado momento, algo de lo que se hablará esta tarde en una reunión de Consejo en la que, además de valorar la última asamblea, se razonará sobre lo que pasa en el colectivo de Tintín.
Además, los directivos también están ofuscados con la situación del grupo profesional; consideran que el esfuerzo económico realizado el pasado verano fue importante y que los resultados, que no llegan, son vitales para realizar un aterrizaje plácido en el sueño de los pericos del mundo entero: Cornellà-El Prat.



