Liga Adelante | Celta 0 - Rayo Vallecano 0

Dinei no fue suficiente

El ariete no pudo derribar el muro que plantó el Rayo

<b>POCO TRABAJO. </b>Notario tiene problema para atrapar un balón en uno de los escasos acercamientos del Rayo Vallecano al área celeste.
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El Rayo se puede ir contento de regreso a Vallecas. Por lo menos, con la sensación del deber cumplido. Los franjirrojos salieron a por un punto en Balaídos y con él se vuelven a casa. No se molestaron en disimularlo. Casi desde el inicio, sus pérdidas de tiempo fueron de todo menos sutiles.

El Celta, por su parte, tampoco tuvo un día muy inspirado. Salió con la modorra típica de un domingo a las cinco y durante la primera parte hicieron sestear a los espectadores. Apenas hubo disparos entre los tres palos y en todo el encuentro se produjo una única ocasión digna de ser reseñada. La tuvo Danilo en sus botas en el minuto 63, después de una internada de Ghilas. El argelino cedió atrás y entró el centrocampista brasileño para rematar a placer con Cobeño ya batido. Tuvo Danilo el infortunio de que el balón le vino a su pierna mala (la derecha) y la mandó alta. Ya saben que hay jugadores a los que una de sus piernas les sirve sólo para apoyarse y rellenar mejor los pantalones vaqueros.

Ahí murió el encuentro. El resto queda para llenar las estadísticas de la Liga y poco más. Para eso y para demostrar la dependencia de Dinei que tiene el Celta. Al espigado delantero de Bahía le mandaron sus compañeros muchos balones que no le enviaría ni su peor enemigo. Pero Dinei los bajó todos y sacó petróleo de donde había pelotazos.

Mel tenía estudiado al brasileño, y Amaya y Salva le hicieron un buen seguimiento. Cuando no podían frenarle, le soltaban alguna que otra patada. Pero les valió. Dinei fue incapaz de doblegar la tupida red rayista y el 0-0 fue inevitable.

¿Y el ataque madrileño? Inexistente. Perera ni apareció en su vuelta a Balaídos. El extremeño se dedicó a recorrer el campo con trote borriquero (tampoco le ayudaban sus compañeros, empeñados en destruir y no crear). Si hacemos balance, lo único que se lleva Jesús de souvenir en su regreso a Vigo es una ligera ovación cuando fue sustituido. Aunque también se puede quedar con la parte mala y acordarse del cambio de apodo que le dedicaron los Celtarras. Su bota esta vez no fue de oro, sino de un elemento bastante más escatológico.

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Dos lesionados

. No tuvo mucha suerte tampoco el Celta, porque Óscar Díaz se lesionó (salió en camilla) en la primera parte y Peña pidió la sustitución por una sobrecarga. Si a esto unimos la proverbial torpeza de Murcia al hacer los cambios, el resultado de la ecuación es un Celta cansado y ya sin ideas en los últimos minutos. Maris y David, dos vías para la sorpresa, calentaron 45 minutos y vieron el final detrás de la portería. Jofre vio la roja en el descuento por dar una patada en el pecho a Edu Moya. Y poco más.

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