Perera pondrá el morbo
El pacense apunta a titular en su regreso a Balaídos

Regresa a Balaídos el último ídolo del celtismo. Aunque fuese una idolatría de todo a cien (evidentemente, ya no quedan mostovois ni mazinhos) la realidad es que Jesús Perera fue el último futbolista capaz de levantar de sus asientos a los espectadores celtiñas y de que aunasen las voces para cantar el ya famoso "Perera, Bota de Oro".
Pero no todo serán flores en la vuelta del pacense. Es probable que una parte de la afición también recuerde las formas muy poco elegantes de forzar su salida. Y, con todos los respetos para el Rayo, no lo hizo precisamente para irse al Manchester United.
Es difícil olvidar los últimos meses de Perera en el Celta. Mal encarado con el mundo, sin hablar, sin jugar, sin esforzarse. Su perfil no está exento de polémica e incluso Stoichkov llegó a apartarle. Cuando el búlgaro dejó Vigo, no se cortó al modificar ligeramente el apodo del extremeño. La versión de Hristo le tildaba de "Bota de Madera".
El destino ha querido que Jesús, eterno suplente en Vallecas, pueda ser titular en Balaídos. La sanción de Aganzo y la gripe de Piti abren la puerta a la titularidad de Perera, compartiendo la punta con Pachón. Aunque tampoco sería descartable que Mel decidiese jugar con un solo delantero y dejase el reencuentro morboso para el segundo tiempo.
Arriba o abajo.
De cualquier forma, el retorno del hijo pródigo no debe distraer de lo verdaderamente importante. Aunque suene a tópico, el Celta juega más que un partido. Los vigueses hacen equilibrios entre engancharse definitivamente a la zona noble o volver a hundirse en el fango. El ascenso está a cinco puntos; el descenso, a cuatro. Con o sin Perera, es la hora de que el Celta deje claro cuál es su objetivo real.
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La cabeza de Pachón contra una zaga insegura
Pachón, al igual que Perera (que es el cuarto en las rotaciones), está viéndose eclipsado esta temporada por Aganzo y Piti. Sin embargo, la ausencia de los dos anteriores esta tarde dará al veterano madrileño la oportunidad de reivindicarse. Pachón no es muy alto (1,80), pero es un excelente cabeceador. O sea, lo peor que le podía pasar a la defensa del Celta, que ha quedado en entredicho esta semana después de encajar seis goles de cabeza en dos partidos. Murcia ha insistido especialmente desde el jueves en ese aspecto, y han ensayado los córners una y otra vez. Habrá que ver si la lección ha calado o seguirá como asignatura pendiente. Los primeros córners a favor del Rayo llevarán el runrún a las gradas. Si los zagueros celestes no espabilan, Pachón se puede poner las botas esta tarde.



