Juan Manuel se la juega
Una derrota frente al Éibar provocará su destitución

Hace bien Juan Manuel Rodríguez en no atender a los decibelios que ya provoca el derbi frente al Tenerife de la próxima semana. Y tiene un motivo capital para ceñirse al presente, al Éibar y a todo lo que le espera esta tarde. Se juega el puesto Juan Manuel y su pervivencia en la Unión Deportiva depende proporcionalmente de lo que acontezca hoy. Malos números y peores síntomas han colocado al entrenador en la frontera. Lo sabe y aunque disimule con cintura, hay amago de incendio en Pío XII. A poco que se alargue el despeñamiento actual, el cambio de timón será inevitable. En el raso de Ipurúa la trascendencia, por tanto, no se ciñe a los tres puntos de rigor, lo que obliga al personal a aplicarse sin ahorros para salvar un trance en toda regla.
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Ipurúa ha alimentado leyendas y embrujos con sus medidas y rasantes. Muchas veces sirvió de coartada a los que fracasaron, aunque, desde la colonización que abanderó David Silva sobre el barro, la película parece desmontada. No hay que retroceder tanto en el calendario para agarrarse a ejemplos luminosos de arte en el rectángulo armero. Meses atrás, Adrián Colunga clavó una vaselina antológica. Quien quiere, puede. Y aunque la apuesta de Las Palmas pasa más por amarrar puntos que por darse un homenaje estilista, el camino más seguro para domesticar al Éibar pasa por retener la pelota, gestionarla con pulcritud y no entrar en el frontón que, a buen seguro, propondrán los anfitriones, más seguros en el cuerpo a cuerpo salpicado de piernas, hombros y otros recursos viriles.
La reforma defensiva obligada por la sanción que dejó en casa a López Ramos medirá la respuesta de la Unión Deportiva ante la orfandad de una de sus piezas más fiables. Ayer, Márquez abrazaba a su compadre, antes de emprender viaje, en un gesto que simbolizaba la importancia que tiene la ausencia de López Ramos, para quien estos partidos de choque y marcajes pegajosos son especialidad. Rodríguez acudirá, previsiblemente, a la polivalencia de David García, que regresará a sus orígenes en el centro de la zaga. En el resto de dorsales se anuncia calco. Recuerden: partido guillotina. Y están todos sobre aviso. A jugar. Y a ganar.



