Schuster movió la barrera para despistar a Del Piero

Tema del día | Un erros que costó un gol

Schuster movió la barrera para despistar a Del Piero

Schuster movió la barrera para despistar a Del Piero

Quería tapar el segundo palo al italiano, que marcó por el primero

El pasado 1 de noviembre Alessandro del Piero marcó de tiro libre el primer gol de la Juventus contra el Roma. Corría el minuto 38 cuando el árbitro sancionó una falta y fijó el punto de lanzamiento a unos 30 metros de la portería, ligeramente escorado a la izquierda. El Roma dispuso la barrera como mandan los cánones y situó a cinco jugadores cubriendo el primer palo. Ante ese panorama, Del Piero tomó carrera y disparó con el interior de su pie derecho. El balón trazó una parábola: se elevó sobre el muro y perdió altura para entrar por la escuadra del primer palo.

El gol debió impresionar al equipo técnico del Real Madrid. El hecho es que, durante el entrenamiento a puerta cerrada anterior al partido contra la Juventus, Schuster ideó un modo de neutralizar los tiros libres de Del Piero. Visto el peligro del italiano, que también había marcado de falta contra el Zenit, el entrenador propuso que la barrera cubriera ese poste y dejase desnudo el primero, que pasaría a ser responsabilidad de Casillas. Se trataba de invertir el orden natural de las cosas para despistar a Del Piero, de aportar una inesperada sorpresa. Algo así como ponerse el casco en las posaderas en previsión de que disparen por la retaguardia.

Ilógico.

Si la invención parece tan vanguardista es sólo porque resulta completamente absurda. La barrera tradicional no protege únicamente el primer palo, también coloca un obstáculo en la línea más corta entre el punto de golpeo y la portería. Si el lanzador quiere superar la barrera por arriba debe conseguir que el balón descienda a tiempo de encajar entre los palos. Si opta por evitar la barrera se obliga a un chut duro y preciso, todavía más complicado que el anterior, porque debe desafiar la distancia y atacar al portero en su terreno.

El pasado miércoles falló la fórmula y la ejecución. Tal y como se había preparado, la barrera cubrió el segundo poste, pero Casillas, que no lo debía tener claro, se ubicó en el centro de la portería, perdiendo de vista el balón. Del Piero nunca lo tuvo tan fácil. Ante él se abría un pasillo franco y un portero ciego. Y le bastó un tiro colocado para marcar el segundo tanto de la Juve.

Iker recibía así su tercer gol de falta esta temporada (Numancia, Atlético, Juve), sin que le sirviera de nada cambiarse el casco de posición. Son malvados los tiradores.