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La excelencia se toma el día libre

champions league | barcelona 1 - basilea 1

La excelencia se toma el día libre

La excelencia se toma el día libre

Reuters

Impreciso, lento y sin mordiente, el Barcelona dejó aparcada su mejor versión para el partido ante el Basilea. Un Camp Nou semivacío y silencioso asistió a un choque muy gris entre un conservador y limitado equipo suizo y un Barcelona que no se pareció en nada al de las últimas semanas y que tuvo que recurrir a Xavi y Messi. El argentino abrió el marcador tras una hora de fútbol plano y aburrido de los de Guardiola, que además vieron como se lesionaba Iniesta y el Basilea empataba en la recta final. Pese al mal partido, el equipo azulgrana ya está en octavos de final.

La peor entrada de la temporada en el Camp Nou (50.000 espectadores, 3.000 de ellos llegados desde Suiza) era el primer presagio de lo que se avecinaba: un partido espeso, aburrido y decepcionante del Barcelona, que ni siquiera logró asegurar la duodécima victoria seguida cuando rompió su política de rotaciones y puso en liza a Xavi, Messi y Eto'o. Como el grupo era de saldo, el punto le vale al Barcelona para clasificarse. Pero la oportunidad era inmejorable para aumentar la racha de victorias consecutivas y dejar casi certificado el primer puesto de grupo. Ahora habrá que manejar con cuidado en partido en Lisboa ante el Sporting.

La excelsa imagen que ha regalado el Barcelona en las últimas semanas no apareció por un letárgico Camp Nou. Las razones parecen claras. La situación en el grupo ya era inmejorable y el rival, el Basilea, se presentaba como un simpático y educado contrincante que había encajado cinco -y gracias- en el partido disputado en tierras suizas. La victoria se daba por segura y la motivación pareció siempre bajo mínimos. Como si ya se hubieran superado muchas cuentas pendientes y quedaran pocas cosas que demostrar en un partido como este. Así las cosas, parece que los de Guardiola se tomaron el asunto con la máxima calma, como un tramite casi molesto que quitarse de encima sin demasiados aspavientos y con la carga justa de gasolina para dejar el trabajo prácticamente hecho y liberar tensiones innecesarias en un calendario que se presenta cargado de retos antes del cambio de año.

Los menos habituales desaprovechan su ocasión

Así las cosas, seguramente la peor noticia para Guardiola fue que, por primera vez en mucho tiempo, su equipo acusó su carrusel de rotaciones. Esta vez el Barcelona no fue un ejército brillante e inmisericorde al margen de la alineación, y el poco brillo de los engranajes resulta especialmente molesto para aquellos que apuntan a suplentes en las grandes citas y que tenían una gran ocasión de reivindicarse. Con Messi, Eto'o, Xavi o Toure fuera del equipo y con Iniesta y Busquets más apagados de lo habitual, ni Hleb ni Bojan aprovecharon la inmejorable ocasión para adueñarse de los titulares. El bielorruso estuvo espeso, torpe, participativo pero poco distinguido, sin acumular acciones de valor real. El delantero estuvo desasistido en la mala primera parte de su equipo, bajó demasiado a buscar el contacto con el balón y no estuvo brillante cuando pudo encarar la puerta de Constanzo.

El Basilea, por su parte, salió muy metido atrás, con un 4-1-4-1 muy defensivo. Durante los primeros minutos, muy temeroso, no olió la pelota y pareció jugar con su destino asumido: mejorar la imagen del partido anterior y encajar el menor número de goles posible. Sin embargo, pronto descubrió que el Barça excelso se había quedado en el vestuario, que no le mordía con la presión que le destrozó en la ida y que apenas inquietaba con la movilidad de Henry y las acciones de Puyol como lateral derecho de largo recorrido. Muy poco para un Barcelona que pasó de la lentitud al espesor absoluto, de la tranquilidad a la relajación mal entendida. Mientras los intentos azulgrana se dilataban en el tiempo y se concentraban en las acciones a balón parado, el Basilea se permitía incluso acercarse al área de Valdés y Henry perdía los nervios y agredía a Carlitos en en una acción que le pudo costar la expulsión. No era, sin duda, el guión previsto para una primerante soporífera.

Messi marca, Iniesta se lesiona y Derdiyok empata

Los asuntos importantes del partido se ventilaron en la segunda parte. El Barcelona empezó con más ritmo aunque sin grandes alardes. Ante la desesperante falta de intensidad de su equipo, Guardiola sólo tardó quince minutos en dar entrada a Xavi y Messi por Víctor Vázquez y un decepcionante (y decepcionado) Bojan. El argentino sólo necesitó dos minutos para asociarse con Henry y aprovechar la dejada del francés en la frontal para marcar de disparo raso y colocado.

Con el 1-0, el trabajo parecía hecho hasta que se acumularon las malas noticias para el Barcelona, que torció el gesto por primera vez en muchas semanas. La sentencia pudo llegar pero no lo hizo -hubo hasta un remate al poste de Piqué- e Iniesta se lesionó para dejar sitio a Eto'o y corroborar los peores presagios: rotura fibrilar y al menos seis semanas de baja. Poco después, y como la noche había nacido torcida, Derdiyok aprovechó una de las escasas aproximaciones del Basilea en la segunda parte para empatar y enturbiar definitivamente un partido sorprendentemente espeso del Barcelona, que no se pareció en nada a sí mismo, o al menos a lo que ha demostrado en las últimas semanas que puede ser. La clasificación está cerrada. Pero a costa de un mal partido, un empate de los que resta prestigio y la lesión de un jugador fundamental como Iniesta. Un precio demasiado alto en un partido para olvidar.