Trashorras hunde al líder
Buena primera parte del Celta y golazo del lucense

El Celta de Pepe Murcia se hace mayor. Esta vez no vale decir que el rival defendía muy mal (como el Tenerife) o que vino sin ganas (como la Real en Copa). En esta ocasión, el adversario era nada más y nada menos que el líder, un Salamanca tan sorprendente como intratable, que se va de Balaídos sin liderato y con la sensación de haber tenido enfrente un equipo hecho y derecho.
La victoria es justa, aunque sufrida. La primera parte fue para enmarcar. Murcia sabía que al Salamanca de Amaral le salen sarpullidos si tiene que jugar al patadón y quiso aprovecharse de ello. Paradójicamente, el Celta se aprovechó de la calidad del rival. El cordobés mandó a sus hombres salir como perros de presa y asfixiar a sus rivales desde el inicio. Dicho y hecho. Los charros intentaban sacarla jugada desde atrás, pero el balón no les duraba ni cinco segundos en los pies.
Jonathan Vila (una pieza fundamental en la mejoría del Celta), Rosada, Ghilas o Dani Abalo se hinchaban a robar balones y, con el equipo visitante descompuesto, llegaban las ocasiones. El argelino tuvo una muy clara y, acto seguido, Alberto sacó un gran derechazo de Abalo. El gol era cuestión de tiempo.
Y no hubo que esperar mucho para que llegase. Un gran pase de Trashorras a Dinei lo remata el brasileño con intención pero lejos de los tres palos. Sin embargo, la fortuna se alía con el Celta y Pelegrín se desliza por el suelo, toca el balón y lo introduce en su meta. Los futbolistas castellanos dicen que no entró, pero la repetición demuestra que el gol es válido. A raíz del 1-0, los vigueses tienen el partido en su mano para matarlo. No lo hacen. Vuelta a sufrir.
Cansancio. Porque la segunda parte fue radicalmente distinta a la primera. El extenuante trabajo robando balones de los hombres de mediocampo acaba haciendo mella y el Salamanca, con Botelho y Dañobeitia en el campo, se decide por fin a enfilar la portería de Falcón.
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El líder ya se parece más a un líder. El Celta ya se parece más al Celta. Pero con una diferencia: esta vez no hay tonterías en defensa. Bien Peña, titánico Rubén. El santiagués se sacó la espina de los silbidos en Copa y estuvo en todas. Por el centro no había manera, así que los de Amaral lo intentaron por las bandas. Así, el balón rondaba la meta de Falcón sin acabar de asediarla.
Tras la absurda expulsión de Roberto Lago (el árbitro le enseñó la segunda amarilla por no salir del campo tras ser atendido), parecía que el Salamanca podía despertar viejos fantasmas celestes. Todo lo contrario. El Celta mató a la contra. Óscar Díaz se encontró con la cruceta, pero Trashorras fue más preciso y la coló por esa misma escuadra.



