El Girona sonroja a un Zaragoza sin fútbol ni gol

Manga, de penalti, hizo posible el triunfo local

Mario Ornat
Actualizado a

Marcelino se vistió con el chándal, como si les mandara un mensaje subliminal a sus jugadores. Pero los futbolistas del Zaragoza no lo interpretaron y se pusieron a jugar un partido que como mucho llegó a lastimoso, una amargura para el enojo. Ni la cuenta de ocasiones lo salva. Ni la expulsión de Oliveira, una exageración por parte del árbitro. Ni el penalti de Pulido a Gabri, que convirtió Manga en la merecida victoria del Girona. Mucho más rotunda en las formas que en el marcador.

Noticias relacionadas

Abandonado por los goles, el Zaragoza fue nada. Un agujero vestido de negro. El Girona le quitó la pelota, que es como decir que le quitó la careta. El Girona no dejó correr a sus delanteros, obligados a vivir de migajas. El Girona tuvo el balón, manejó el espacio y dio sustos. Supo administrar sus virtudes, mientras recubría los defectos con trabajo colectivo. El Zaragoza fue un desastre continuado, salvo por López Vallejo, que sacó un par. No pudo con el 1-0, penalti inspirado por Gabri, uno de los dos puntas del Girona. El más zumbón. Gabri le atacó los costados a Pulido y Pulido lo tiró en el área con poca prestancia. Manga lo metió de golpeo preciso.

Sonrojado en el intermedio, confesó, Marcelino puso a Ewerthon. También a Arizmendi por Zapater. Jorge López se metió al medio. El Zaragoza mejoró, pero sólo en lo cuantitativo. Alcanzó el área tres o cuatro veces. Un tirito de Jorge López que Ponzo se tragó por el sobaquillo y fue al palo; el portero rechazó un remate de Caffa. Y Oliveira tocó mordida una que había quedado suelta. El Girona aguantó con entereza y contras. Y ganó. Pero bien.

Te recomendamos en Más Fútbol

Productos recomendados