Liga Adelante | Girona - Zaragoza

Los 'Millonarios' regresan a Gerona

El Zaragoza opone su artillería pesada a la juventud y el orden del equipo de Raúl Agné

Ewerthon y Oliveira.
Mario Ornat
Actualizado a

El Zaragoza no caía por Gerona desde 1950, en los días de Los Millonarios, que en Segunda ficharon a dos estrellas del Mundial de Río: Gonzalvo II y Rosendo Hernández. Por ese lado hay cierto paralelismo, una semejanza que imponen los presupuestos y los nombres. Pero con el nombre, avisó Marcelino, no se gana. Eso cree o eso dice. Y si Marcelino lo piensa, desde luego el Girona lo suscribe a ciegas, aunque venga del entrenador rival. Por lo visto, en Segunda ni se gana con los nombres ni se gana con el fútbol. ¿Cómo se gana entonces en Segunda? Metiendo un gol más que el otro. Estrictamente. Es que no hay más.

En ese adagio pronunciado por Marcelino apoyan Raúl Agné y sus muchachos su anhelo de resistencia esta tarde. Montilivi recibirá a un Zaragoza en el que, por comparación, todo resulta hiperbólico. Sus jugadores, los números, la exigencia. Todo. Del Zaragoza no sólo se espera, sino que se le exige que gane la Liga. Y que por el camino juegue un fútbol atractivo y quite del medio al que cruce su camino. Pero es hora de decir algo, con rotundidad: dos de esos tres anhelos no se cumpirán. Ni el Zaragoza va a ganar todos los partidos, obvio, ni jugará bien al fútbol en todo el año. De forma vistosa, se quiere decir. Aunque lo parezca esto no es una crítica. Constata otro aforismo: que lo que no puede ser no puede ser y además es imposible.

Enfermedad. El partido promete ser interesante, si cabe el término en Segunda, disculpen el escepticismo. Interesante por contraste, por la velocidad que ha tomado el Zaragoza y por el gesto digno del Gerona. Agné, aragonés de Mequinenza por la gracia de Dios y de Jaime I el Conquistador (que rayó la frontera en el Cinca) ha articulado un plan donde concurren la ilusión, un fútbol aseado, la reducción de espacios y dos centrales, Serra y Migue, en misión especial: frenar al ataque más despiadado de la Liga. Que los dos brasileños no corran, eso quiere Agné. Como plan está bien trazado, pero luego hay que cumplirlo para que las palabras no queden huecas. A 58 años de los hermanos Belló, el Zaragoza vuelve a Gerona con otro equipo millonario. Montilivi se llenará. Todo el mundo quiere ver un circo de tres pistas.

Habrá que ver si Marcelino reúne a los brasileños o concede otro día de moratoria al desinteresado Braulio. ¿Y Ayala? Se sabía que va a volver, pero no cuándo (con que lo sepa Ayala, ya vamos bien). En esas, ayer se puso con faringitis, como Coentrao: a ver quién se atreve a hacer con el Ratón el chistecito del hielo en los cubatas... Así que la defensa no se moverá. Y, aunque adivinar supone un entretenimiento la mar de aburrido, la ausencia de Ayala es un alivio maldito.

Uno piensa que los técnicos no disfrutan tanto ocultando su intención por los beneficios deportivos, sino porque les permite mantenerse un paso por delante de la recua de especuladores despreocupados que componen la Prensa. Esta semana le leímos que Jorge López es más necesario en la banda que en el centro. ¿Largará también pistas falsas?

El caso... que el Girona suma juventud y buenas intenciones, que viene de Segunda B y que el Poli Ejido le metió cinco al Villarreal. ¿Y esto último qué significa? Pues nada, pero todo el mundo lo ha recordado. Sería igual decir que, como llovió este martes y hace un par de viernes, a lo mejor también llueve mañana.

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Braulio puede estar en el once

Marcelino se puede guardar la carta de Ewerthon en la manga de los entrenadores, que es el banquillo. Eso dejaría un día más a Braulio como titular con Oliveira: a falta de goles, trabajo y pases. No está descartado.

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