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"El Real Unión de 1924 era como el Barça actual"

Juan Emery

"El Real Unión de 1924 era como el Barça actual"

El Real Unión derrotó al Real Madrid en la final de Copa de 1924 con Emery II de portero. Su hijo Juan (Irún, 1933) recibió a AS para hablar de aquel partido, de jugadores históricos como René Petit y también de su hijo Unai, que triunfa al frente del banquillo del Valencia.

Real Unión de Irún-Real Madrid en Copa del Rey. Como en los viejos tiempos...

No, qué va. Ahora la diferencia es abismal. El Real Unión de aquellos años era tremendo. Dicen que en los 20 se dieron los años más gloriosos, pero antes había un equipazo. Por poner un ejemplo, en 1918 le ganó una final de Copa también al Madrid, en O'Donnell. Finalizaron 0-2 y en aquel equipo jugaban Muguruza de portero, Patricio Arabolaza, René Petit y Román Emery, mi tío...

Y seis años más tarde su padre, Antonio (Emery II), prosiguió con el idilio copero...

Aquel 4 de mayo de 1924 tal vez fuese el día más feliz de su vida deportiva. Con sólo 19 años se enfrentaba al Madrid y le ganaba. Y eso que él había hecho sus pinitos como extremo izquierdo en el Fortuna del barrio de Mendelu, pero luego eligió otro camino.

¿Y cómo fue la historia?

Un día, Muguruza se puso enfermo y buscaron un portero. Eligieron a mi padre, que se convirtió en una institución. Jugó de 1924 a 1936...

¿Le contó su padre cómo fue aquella final?

Jugar ante el Madrid era como ir al patíbulo, pero Irún se volcó con el equipo en Atocha, un estadio en el que el público se comía a los jugadores. Mi padre me decía que lo que influyó era la grandísima calidad del Real Unión. Su juego encandilaba, era como el Barcelona actual. Además, la mayoría de los jugadores eran de Irún y, por tanto, amigos. Se entrenaban dos o tres noches y luego iban a inflarse a angulas (risas).

¿Había alguno que destacara en particular?

Mi padre era bueno. No tenía mucha envergadura, medía 1,72 más o menos, pero era ágil y fuerte y le gustaba salir de puños...

¿El apodo de 'El Pajarito' le venía de su gusto por volar?

Eso creíamos, pero fue porque cuando debutó en Santander dijo que por ir a jugar había dejado una merienda de pajaritos. Mi padre era bueno, pero el que sobresalía era René Petit. Nunca se entrenaba con el equipo porque estaba en Madrid cursando Ingeniería de Caminos y el fin de semana se cogía una moto y se plantaba en Irún. Su calidad paliaba la falta de entrenamientos. Era sensacional, de hecho jugó tres años en el Madrid, y con una calidad humana más que superior. Y eso lo demostró con mi padre.

¿Por qué?

René Petit tenía una gran cultura. Mi padre no. Trabajaba en el ferrocarril para vivir, porque no se crea, ganó en sus 12 años de futbolista sólo 550 pesetas. Pues bien, René Petit siempre iba con mi padre. Le encantaba su carácter sencillo y ese amor propio por hacer las cosas. No miraba el nivel cultural sino el humano.

¿Y por qué su padre nunca fue con la Selección?

No era cuestión futbolística, sino legislativa. Mi abuelo era francés y había una ley que impidió a mi padre vestir la Roja por eso. Luego se derogó, pero ya era tarde porque apareció Zamora. Ser suplente con él era normal.

Sin embargo, la historia le dejó a su padre un sitio reservado. Fue el que encajó el primer gol de la Liga...

Sí, cierto. No lo recordaba. ¿Fue ante el Español, verdad? ¿Y quién se lo marcó?

Pitus Prat.

Ah. Hasta en eso logró que se hablara de él. Cómo era...

Usted también fue guardameta ¿no?

Sí. Logroñés, Deportivo, Sporting, Granada y Real Unión. Samitier estuvo a punto de ficharme para el Madrid, pero, según él, era muy bajo, aunque lo que se publicó por error fue que era muy vago.

¿Va al Stadium Gal a ver al Real Unión?

Hace mucho que no, siento tristeza. Es un campo frío y sientes que pierdes el tiempo.

¿Y qué opinión tiene del fútbol actual?

Pues que eso del toque-toque no vale para nada si no avanzas. La ley del fútbol son las diagonales. Mire al Valencia (risas).

A su hijo Unai le va muy bien allí. ¿Cómo le ve?

Fenomenal. Está trabajando con libertad y muy a gusto. Y mírele, ahí arriba. El domingo empató, pero no pasa nada.