"Ojalá seas el técnico que nos lleve a Primera"
Vísperas del encuentro con el Girona. Mañana soleada en la sede de Pío XII. Quietud y laboriosidad. A requerimiento de AS, los dos protagonistas que marca el calendario reflexionan en voz alta. Doce meses atrás escenificaron un relevo providencial en la suerte de la institución.

Fue hace un año. Domingo luctuoso porque la Unión Deportiva anunciaba defunción. Peor inicio numérico de su historia, irritación social y la depresión colectiva devorando esperanzas. Paisaje nuclear. Juanito buscó un mesías y acudió a Juan Manuel Rodríguez, al que presentó ya de noche con gestos postizos. El panorama no invitaba a poses teatrales: "Recuerdo perfectamente el momento en el que le llamé. Acababa de presentar mi dimisión tras la derrota ante el Granada 74 y, tras hablar con el presidente y Nicolás Ortega, marqué su número desde el vestuario". Habla el técnico: "Creí que era una broma, pues no esperaba la propuesta. Cuando noté que era en serio, le pedí negociar al día siguiente porque me debía al Villa de Santa Brígida y tenía partido ante el Fuerteventura". Aquella noche durmió abrazando un sueño. Volver. Y hasta hoy. Cumple doce meses en el banquillo. "Ha pasado esto rápido", apostilla deslizando una sonrisa profunda Juan Manuel. ¿Esperaba alcanzar esta frontera simbólica? "Uff... No estamos en el fútbol inglés, un modelo de paciencia y coherencia. Aquí, en España, los entrenadores vamos semana a semana. Es injusto pero es así. Pero, contestando a la pregunta, debo decir que me siento muy feliz de poder celebrar estos doce meses en la Unión Deportiva".
"¿La clave? El trabajo, los resultados, la confianza de los jugadores, el apoyo de nuestro público, que es el mejor tesoro del club y, por supuesto, la confianza absoluta que he tenido aquí a la hora de desarrollar mi labor. Me siento un privilegiado por el aliento recibido por parte de Miguel Ángel Ramírez, de Juanito, de Nicolás Ortega, de todos los estamentos de la entidad. Me llena como profesional y como persona. Y agradezco a Juanito que me fichara. Eso no lo olvido", admite.
Juanito atiende a su razonamiento y vuelve a la retrospectiva: "Llegó en una situación complicada y supo levantar al equipo. Eso no se olvida porque lo estábamos pasando mal. Ahora miras atrás y respiras. Pero en aquel momento se asumió un riesgo. Y acertamos".
Recuerda Juan Manuel que su arranque no fue estadísticamente aceptable - "ante Tenerife y Salamanca jugamos bien y no ganamos y luego llegó el palo en Vitoria"- pero ni tanta adversidad le llevó a la rendición: "Si acepté el reto era porque creía que era posible llegar a la meta. ¡Y eso que me tocó empezar en el Heliodoro! Sufriendo mucho, sí, pero merecía la pena venir a ayudar".
Recuerdos. Ha pasado el tiempo aunque no apaga vivencias imborrables: la explosión de Adrián, el debut de Santamaría, la puesta en escena de los gemelos Suárez, la aparición redentora de Samuel y Christian, los goles de Márquez, la respuesta de la grada... "De los seguidores, siempre lo he dicho, sólo puedo hablar maravillas. Están ahí porque este escudo es muy grande. Son nuestro orgullo. De jugadores, huyo de los nombres propios. Tuve y tengo un equipo. Es normal que destaquen algunos pero todos, los que juegan y los que no lo hacen, empujan y colaboran en la misma dirección".
"Me quedo con aquella racha de partidos sin perder, Juan Manuel. Trece semanas puntuando y con buen fútbol... Eso no es casualidad. Antes ya se había visto que el equipo tiró para arriba, pero aquello fue la culminación a la remontada. Los chicos se dejaron la piel. Fue impresionante el trabajo de todos. Empezando por tu labor y acabando con la del que salía en los últimos minutos", apostilla con énfasis el arquitecto del proyecto.
En doce meses el proceso de maduración en sus relaciones ha alcanzado un punto de convivencia que trasciende al balón y sus suertes. Así se explican: "Decir que me llevo bien con Juan Manuel parece que oculta lo contrario y no es así. Le hemos puesto el presidente, Vidales y yo los mejores mimbres posibles. Lo que hemos podido. Nos respetamos y, con nuestras discusiones normales, como pasa en cualquier empresa o familia, compartimos ideas e ilusiones de manera sana", apunta Juanito. "El otro día acabamos hablando de música. Y cuando cenamos en los viajes, no vean las bromas que caen", añade.
"Con Juanito tengo libertad para trabajar y, desde el primer momento, me he sentido cómodo. Que me gustaría tener la plantilla del Barcelona o del Real Madrid, también. Ya en serio, estamos en el mismo barco y miramos por el bien de la Unión Deportiva. Formamos un buen equipo", sostiene el entrenador bajo la mirada sonriente de Juanito, con rostro iluminado y gestos amistosos.
¿Y el futuro? El fútbol entierra memorias y exige actualidades. "Espero y deseo que Juan Manuel se quede con nosotros muchísimos años. Que nos lleve a Primera. Lo firmo ya. Sería lo mejor para todos. Para él, para los que hicimos este proyecto, para los jugadores y, por supuesto, para la afición y para Gran Canaria. Pero ahora, lo primero es sumar esos 50 puntos que nos quiten dolores de cabeza. Y si luego se puede soñar, fantástico", avanza el director deportivo, seguro de que se superará el bache vigente.
Juan Manuel asiente, extiende, abre las manos en pose papal y arquea las cejas: "Nunca hay paciencia para culminar el camino. Y hay que entender que la paciencia es el camino". Dicho queda.
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Javier Vidales: "Trabajamos con compromiso y una sintonía total"
No sobra en la foto Javier Vidales. "¿Para qué quieren que pose con Juan y el míster? Ellos son los protagonistas", exclama cuando se solicita su presencia. Pero Vidales acaba accediendo ante la insistencia ya no sólo del periodista, sino también de sus compañeros de aventura profesional. "Trabajar con Juanito y Juan Manuel está deparando buenos frutos. Estamos comprometidos y funcionamos con una sintonía total. Hay reuniones frecuentes, intercambio de impresiones y compañerismo porque todos buscamos llevar a este club a lo más alto posible", indica el encargado de elaborar informes, escrutar el mercado y trazar, bajo la supervisión de Juanito, las líneas magistrales del futuro. De Juan Manuel únicamente emite elogios: "Ha demostrado una capacidad enorme de trabajo y en situaciones de adversidad. Los resultados son indiscutibles. En este año, que ha pasado volando, lo ha hecho realmente bien. Me alegro que alcance este tiempo continuado porque evidencia su competencia".



