El Girona retrata a una Unión Deportiva infame
Nivela un 2-0 y somete a un equipo que irrita a la grada

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Fue un ejercicio inmaculado de persistencia, una lección como pocas de los valores sagrados del deporte, que eleva a los insurrectos y nunca desconsidera el sudor. En un partido descosido por dos arañazos de Pablo y Márquez, el Girona prosperó de manera ejemplar, gestionando pelota y adversidad con una templanza al alcance de pocos. Osadía en plena combustión, arrebato metafísico o atrevimiento irracional. El caso es que, cuando la Unión Deportiva vivía la fiesta de su confortable 2-0 y en la grada se esperaban redondeos geométricos en el marcador, una legión de camisetas rojiblancas campeonó en el Gran Canaria. No se conformó con rescatar un punto. Hasta el final mantuvo su insistencia por hacerse grande. Un larguero impidió su proeza. Merecida y reconocida por todos los testigos de semejante oleada. Su actitud colectiva dignificó la genética de una categoría tantas veces maltratada por las vulgaridades de su especie. Que se sienta orgullosa la gente que simpatiza con este Girona. Lo de anoche exige degustación generosa.
Satisfecho el apéndice de elogios, el hilo argumental conduce sin alternativas a una Unión Deportiva que recuperó su versión gelatinosa y, asunto que no es menor, confirma su caída libre. Lleva muchas semanas viviendo entre equilibrios, con carencias conceptuales y coartadas que ya no cuelan. Ayer hartó al personal con su usura extrema y una incapacidad suicida para echarle la persiana a un encuentro que, sin cocinarlo, tuvo casi en el bolsillo. Roto por el eje, con un Jorge al borde del diván, todo se reduce a Márquez y algún alboroto de Pablo. Atrás hay concesiones primarias (encajar tras un saque de banda es de denuncia), arriba no llegan los pulmones y la zona ancha es un páramo. Así se explica el destrozo sufrido. El castigo no fue mayor de puro milagro. Salvado un punto de cianuro, los daños colaterales obligan a una reflexión pausada para evitar un horizonte de fracasos. La tendencia no engaña. Juan Manuel, solucione esto.



