Tenso viaje de vuelta tras el partido con el Twente
Algunos aficionados criticaron a Pernía en el avión


La llegada de la expedición oficial del Racing al avión que los esperaba en la pista del aeropuerto alemán de Munster deparó algunos momentos particularmente significativos.
Con los periodistas y los aficionados, 37 exactamente, ya sentados en sus asientos, subieron al MD-87 de Pronair los jugadores verdiblancos que fueron recibidos con aplausos por parte de los seguidores; silencio para los técnicos, encabezados por Muñiz; y cierta tensión cuando se ubicó en la fila 1 el presidente de la entidad Francisco Pernía.
Cara de póker.
El mandatario verdiblanco aguantó el tipo sin darse por enterado pese a que voces como "¡Vete ya!" o "¡Enhorabuena!" (con evidente sorna) fueron perfectamente audibles en la aeronave.
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Ya en el aeropuerto de Parayas, en directo en la sintonía de 'SER Deportivos', Pernía no se amilanó y dejó claro que estas muestras de reprobación no le van a afectar: "En absoluto. Yo sé cual es mi obligación, seguir trabajando con tranquilidad buscando lo mejor para el club. Cada cual es libre de opinar lo que quiera, pero no me afecta. Al que no le guste ya sabe lo que tiene que hacer: poner las perras".
El viaje de regreso a casa, largo pero plácido, comenzó a las once de la mañana en su hotel de concentración y acabó a las tres y media de la tarde cuando los jugadores racinguistas llegaron a La Albericia para recoger sus respectivos vehículos.



