Liga BBVA | Sporting 2 - Osasuna 1

Camacho es un talismán

El Sporting se impuso a un Osasuna que mereció más

<b>AGARRONES. </b>Durante todo el partido, los agarrones en las dos áreas entre sportinguistas y osasunistas fueron continuos.
Manuel Rosety
Redacción de AS
Actualizado a

El Sporting se reencontró con el triunfo en El Molinón en Primera y, como en la última vez, también Camacho, que debutaba con Osasuna, estaba en el banquillo rival. Los rojiblancos aprovecharon un regalo pamplonés para encauzar una victoria que defendieron con uñas y dientes ante un rival herido, perdido en las prisas.

El primer tiempo fue anodino, con más presión que fútbol, más ganas que aciertos, aunque los rojiblancos aprovecharon el primer despiste de Ricardo para comerse el gol de Carmelo, en la falta lanzada por Luis Morán. Poco duró la alegría en la parroquia rojiblanca, porque en el primer avance osasunista, Ezquerro resolvió una gran jugada de Oier.

Fue lo más relevante de un partido cuyo desarrollo estaba marcado por el control pamplonés, frente al entusiasmo gijonés, aunque con más precisión en los visitantes para mantener la posesión. Los de Preciado, que habían empezado con más entusiasmo, acusaron el empate.

Reacción.

El conjunto de Camacho estaba más rápido, mientras que la zaga local estaba muy preocupada de que los atacantes navarros no tuvieran un espacio libre. Sólo hubo una ocasión, pero Ezquerro tiró alto ante la salida de Cuéllar.

El partido había entrado en una fase de excesivo juego en el centro del campo, ante la impotencia de las delanteras para superar a las defensas. Ni las permutas de Ezquerro con Sola o de Diego Castro y Carmelo tenían efectividad. Lo que cambió el partido fue un agarrón de Roversio a Bilic, en un golpe franco lejano ejecutado por Diego Castro. Penalti y expulsión. El croata transformó de duro disparo y adelantó a los rojiblancos. Al faltar poco tiempo para el descanso, Camacho retrasó a Nekounam, antes de tener la charla del intermedio.

Camacho prescindió en el descanso de Portillo y Juanfran, para meter a Josetxo en el centro de la zaga, y al iraní Masoud en una posición de enganche, para aplicarle a Azpilicueta una doble función de lateral y extremo.

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Tras el descanso, el Osasuna asumió el mando del encuentro, mientras que Preciado cerró filas, con algunas ráfagas atacantes, pero aisladas y con excesivos regates.

Camacho asumió todos los riesgos con la presencia de Dady, pero la conjura rojiblanca para defender la ventaja pudo más. Cuéllar realizó un extraordinario desvío a una falta lanzada por el iraní Nekounam y el larguero despejó un remate de Sola, para que Dady lanzara fuera un disparo en la mejor ocasión de gol, en un partido que tuvo un final de infarto. Un empate hubiera sido más equitativo, por la presión osasunista, pero la defensa gijonesa también tuvo su mérito.

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