Nsue decidió el derbi
Los granotas no merecieron la goleada en Castalia

No hace ni una semana que el Levante fue claramente perjudicado por la labor de un colegiado incapaz de hacer correctamente su trabajo y ayer en Castalia un nuevo error en contra. Nunca sabremos qué hubiera pasado si Iglesias Villanueva o su linier de turno hubieran visto (como todos los allí presentes y los que lo seguían desde la tele) la clamorosa mano de Rafita cuando Miguel Pérez con un toque sutil se disponía a subir el empate en el marcador, pero lo que está claro es que los granotas se vuelven una semana más a su casa con las manos vacías y con la sensación, ya no sólo de haber merecido algo más, sino de que les han quitado lo que era suyo. Porque el Levante ayer fue (como en Jerez y el gol legal de Geijo) mejor que su rival, menos efectivo desde luego, pero mejor plantado en el campo, más atrevido y siempre buscando un gol que llevarse a la boca, pero si ya es difícil luchar contra los numerosos elementos que pueden envolver un partido como el de ayer (suerte, bajas, lluvia...), lo que parece imposible es hacer frente a las perjudiciales decisiones de un juez que, desgraciadamente, tiene la máxima potestad en su mano y en su silbato.
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Cierto es que salir del vestuario y sacar de centro yendo 1-0 por debajo no ayuda mucho. Y así sucedió ayer ya que a los dos minutos Perico se había inventado una medio chilena que sorprendió a toda la defensa y al propio Reina. Si los de Abel mostraron algo más que sus rivales ayer fue definición y efectividad. La bofetada inicial despertó a los granotas, que reaccionaron desplegando un buen fútbol, pero huérfano de remate. Parri, Del Moral y Pedro Vega lo intentaban, pero sin llegar a poner el ¡uy! en la grada y al cuarto de hora llegó la jugada que pudo ser clave: Rafita salva con la mano sobre la línea un gol seguro, que hubiera supuesto expulsión y penalti a favor de los visitantes. Pero una vez más, la jugada se quedó en nada, mañana nadie se acordará del error y los levantinistas seguirán siendo privados de sumar unos puntos que se ganan honradamente sobre el campo.
Luego ya el partido tuvo un desenlace que bien se refleja en al marcador. Nsue sentenció con dos goles, aunque el Levante seguía apretando con más coraje que fútbol. En pleno arreón, Pedro Vega acortó distancias y ya al final Dani Penín convirtió en oro la primera que tocó con su cabeza cerrando la goleada. Un abultado marcador que no refleja lo visto sobre el césped, ni la diferencia real entre ambos conjuntos, pero sí que debe hacer reflexionar a los granotas (racha de tres partidos sin ganar), que tienen muchas cosas que arreglar en su propia casa, aunque no se olvidan de los descosidos de los colegiados. Y eso que ayer lograron terminar los once en el campo...



