Fútbol | Los lunes del Asador Donostiarra

"El Villarreal es el presente; el Castellón, el pasado y el futuro"

El Castellón escala un puerto de primera: recuperar lo mejor de su historia y competir con un vecino muy de moda, el Villarreal. Abel y los consejeros Osuna y Blasco no tiran la toalla. Lo explicaron así en el Asador Donostiarra.

Abel y los consejeros Osuna y Blasco hablan del sueño albinegro.
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El Castellón vive más cerca que nadie del milagro. Sólo quince kilómetros le separan del Villarreal, un vecino venido muy a más. Pero lo lleva bien y sueña, sin obsesiones, con un derbi en Primera, donde cree que caben los dos: "De ellos es el presente y del Castellón, el pasado y el futuro. En la provincia viven 400.000 personas y 170.000 en la capital. Y tenemos más simpatizantes. Por supuesto que hay rivalidad, no entre los consejos de administración, pero sí entre los aficionados. Ahora, ellos llevan diez años de un gran proyecto y nosotros sólo tres y medio. Aun así, si ambos jugamos en casa y a la misma hora ante un rival medio, les fastidia la coincidencia. Y creemos que en Primera podemos hacerles daño. Porque un forofo del Castellón jamás pisa El Madrigal. Otra cosa son los tibios, que si tienen oportunidad de ver un gran partido de Primera o de Champions sí se desplazan a Villarreal". Así ven el vecindario futbolístico José Manuel García Osuna (Madrid, 1965) y Antonio Blasco (Zaragoza, 1967), ambos consejeros del club y que representan el 70 por ciento del accionariado. El presidente es José Laparra, socio suyo en esta aventura que empezó hace tres años y medio y que a pie de campo capitanea Abel Resino (Velada, Toledo, 1960).

Blasco fue consejero delegado de Elche y Levante y presidente ejecutivo de este último. Osuna, fundador de Palcos Blancos. Y de esa vinculación al fútbol les vino la idea de comprar un club, aunque la elección no tuvo que ver con el azar: "Pasamos cinco años analizando equipos. Miramos, el Xerez, el Lleida. Incluso el Getafe, pero Ángel Torres no quería vender. Sus socios, sí. Y entonces topamos con el Castellón. Conocíamos a su propietario, Antonio Bonet, y nos parecía el Madrid de Segunda B: muchos abonados, un buen contrato por derechos de televisión... Buscábamos un gigante dormido y lo encontramos". Aquel aterrizaje llegó a sonar a invasión: "Hubo reticencias al principio porque nosotros no somos de Castellón. Y desde el primer día supimos lo que era la presión, pero nuestra relación con las instituciones provinciales y autonómicas son magníficas. De hecho, han sido Ayuntamiento y Diputación los que nos han propuesto levantar un nuevo estadio para convertir los terrenos del actual Castalia (que sólo tiene 21 años de vida y se inauguró con un amistoso entre el Castellón y el Atlético de Abel) en una zona comercial y en un hotel". La pretensión del club, que el pasado verano estrenó una ciudad deportiva de 40.000 metros cuadrados y cuatro campos de fútbol, es que el nuevo estadio tenga una capacidad de 20.000 o 25.000 espectadores. "Nuestro proyecto es a cinco años y no negaremos que pretendemos ganar dinero, pero de una forma legítima y generando un valor para el club. Venderemos, si llega el caso, un Castellón más grande que el que compramos".

Austeridad. En tres años los propietarios han puesto a cero al club: "La deuda era de dos millones. El primer año nos quitamos la mitad... y sin recalificaciones. Ahora no debemos nada a nadie, ni a Hacienda, ni a la Seguridad Social ni a ningún ex jugador, sin más secreto que gastarnos lo que podemos pagar".

Traducida a cifras, esa política de contención se resume en un presupuesto medio en la categoría, 6,5 millones de euros. Los sueldos tienen tres escalones. El más alto no pasa de 180.000. La media anda en 110.000. Todos los contratos aumentan automáticamente en caso de ascenso y la mayoría de los jugadores quedan libres en caso de descenso. Un modelo que le ha ido bien al Numancia, aunque la categoría queda desequilibrada por el abuso en la acogida a la Ley Concursal. "Fomenta la competencia desleal", acusa Abel. "Equipos que tienen 70 millones de deuda no pagan e incluso te quitan jugadores por los que tú estás pujando. Por ejemplo, yo no cobré en el Levante y como yo, muchos. Y resulta que este verano han fichado a 25 jugadores. El Gobierno tiene que regular esto de otra forma". Osuna lo remata: "La Ley Concursal penaliza al que cumple y favorece al que no paga".

Aun en desigualdad de condiciones, el Castellón se postula para el ascenso. "Este año hemos hecho un equipo para mirar hacia arriba y contamos con el mejor entrenador posible", asegura Osuna. El año anterior, Pepe Murcia acudió al rescate de un equipo que se acercaba al descenso y lo dejó quinto, un puesto que le garantizaba la renovación automática. Pero el técnico cordobés se inclinó por el Celta.

Con Abel han llegado cinco jugadores. Cuatro a coste cero y el argentino Ulloa, por el que el club pagó más de 600.000 euros. "El año pasado fuimos el equipo menos goleado y nuestro portero ganó el Trofeo Zamora. Por eso creímos más necesario reforzar la parte de arriba", asegura Osuna. "En Segunda, el grupo y el trabajo lo compensan casi todo", añade Abel. "En el Castellón hay un gran vestuario, comprometido, con veteranos que ayudan, sin malos gestos. A partir de aquí, todo es posible. La Segunda es larga. Yo dirigí al Ciudad de Murcia y acabamos la primera vuelta de mitad de tabla hacia abajo. Al final de la Liga quedamos cuartos y tuvimos posibilidades de subir hasta el último partido. Es importante no crear ansiedad en los jugadores. En Segunda necesitas al menos quince partidos para intuir por dónde irá cada uno. Y aun así, es posible que la segunda vuelta no se parezca a la primera. La experiencia me dice que sube el que viene desde atrás, el que llega embalado al último cuarto del campeonato".

También promueve el club una política de cantera que deje dinero y jugadores: "El año pasado vendimos a Natalio y ahora tenemos a Arana, un jugador de gran proyección. La cantera es importante y nosotros la cuidamos. Contamos con doce equipos de categorías inferiores en los que juegan más de doscientos futbolistas", argumenta el club. Y Abel se sube al carro: "Yo hablo cada día con el director deportivo, Dani Barroso, y con el técnico del filial, Fernando Giner, para que suban a entrenarse con nosotros dos o tres futbolistas. Y procuro que roten, para poder verlos a todos. Este verano hizo la pretemporada con nosotros Carlos López, que desgraciadamente se mató en un accidente hace dos semanas".

Las normas. Abel no ha apretado demasiado al vestuario. Sus normas no van más allá de la buena educación. "No se puede leer un periódico en la mesa, todos deben llegar a tiempo a las comidas, no se puede utilizar el móvil en determinados momentos, deben ir correctamente vestidos... Yo no soy un espía ni un policía para los jugadores, entre otras cosas porque es imposible saber dónde está cada uno a las dos de la madrugada. Nunca invadiré la independencia de los futbolistas ni les quitaré su libertad. Y ellos saben que mi puerta está abierta, aunque les pido que no me pregunten por qué no juegan. El futbolista se pone y se quita solo. Lo importante para un entrenador es contar con un jugador de referencia por línea, tres o cuatro cómplices en el campo que frenen la sangría de un mal momento durante un partido".

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Llegados a este punto, Abel emprende una calurosa y original defensa de la categoría: "Está mal estructurada, porque equipos de Primera con grandes presupuestos se van a Segunda y sus ingresos de televisión se ven reducidos a una décima parte. Y entonces llega la ruina. Deberían garantizarse al menos dos años de televisión al nivel de Primera después de un descenso. Esta categoría está olvidada, pero se pueden ver partidos de mucha calidad. Se parece más a la Premier que la Primera: hay mucha ida y vuelta, intercambio de goles, presión, fútbol defensivo, desgaste". E igualdad, factor que contribuye al espectáculo y que juega a favor del Castellón. "Habrá diez equipos cerca de la cabeza y eso es muy bueno, porque se quitarán puntos entre ellos". Y ya se ha hecho una idea de los que apuntan al ascenso: "Me han gustado mucho el Rayo Vallecano y el Salamanca. El Zaragoza estará ahí seguro. Y Real, Nàstic y Tenerife también andarán en la pelea".

En el palco la perspectiva es otra. El Castellón percibe 1,5 millones por derechos audiovisuales y pertenece al G-30, grupo de equipos que a partir de la temporada próxima tiene un compromiso con Mediapro. En Primera pasaría a cobrar por este concepto entre diez y doce millones. Y también dispararía su masa social. "El año del ascenso a Segunda contábamos con 11.000 abonados. Ahora estamos en 7.000. La crisis de la cerámica se nota, pero creemos que en Primera el Castellón tendría 15.000 o 20.000 abonados". A su vecino Villarreal, participar en la Champions le ha hecho alcanzar los 16.000. "Aquí hay abonos desde sólo 100 euros. Mi cálculo es que se puede ver al Castellón una temporada por lo que cuesta ir, en el mismo periodo, al cine una vez cada quince días", defiende Osuna. Y cuanto más cerca esté el equipo del ascenso, mejor cara tendrán los precios.

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