"Tenemos el derecho a estar muy ilusionados"
Cristo Marrero, autor del gol del triunfo en Albacete, sueña en voz alta
El héroe de la victoria del Tenerife en Albacete exteriorizó ayer sus sensaciones en los micrófonos de la Cadena SER. Henchido de satisfacción por su gol providencial del Carlos Belmonte, Cristo Marrero no oculta que está en su mejor momento de la temporada, con el añadido de estar teniendo el acierto de cara. El estandarte blanquiazul vive, sin duda, una buena época.
No podía ser otro, explica el capitán, quien asegura que se estaba encontrando "muy bien en los entrenamientos" aunque más de una vez se encontrara con la desagradable sorpresa de no ser convocado por José Luis Oltra. "No paré de trabajar hasta que llegó mi oportunidad", afirma el futbolista de Las Zocas, goleador el jueves en la Copa del Rey ante el Elche, y de nuevo el domingo en un partido crucial para mantener al Tenerife entre los mejores de la categoría.
"Creo que tenemos el derecho de estar muy ilusionados", sentencia Cristo, a quien el resultado de Albacete "sabe bien por muchos motivos". "Primero, porque mi gol sirvió para ganar; segundo, porque seguimos en zona de ascenso; y tercero, por la forma en que se produjo el triunfo", dice el sureño, que percibió "muchas dificultades" hasta hallar el camino de la victoria.
"Desde el banquillo veía que el equipo estaba haciendo méritos suficientes para vencer el encuentro, y que el empate era poco premio", añadió el delantero tinerfeño.
Salir y triunfar. Es entonces cuando su relato llega a su punto culminante. "El míster decide darme su confianza y salgo a por todas", prosigue. Lo siguiente fue el gol.
"Hago un control orientado muy bueno, cruzo la pelota con la izquierda, el balón toca en un defensa y entra", recuerda Marrero, que sintió "una felicidad inmensa" al comprobar que su irrupción en escena iba a valer tres puntos. "Tenía muchas ganas de marcar un gol que sirviera de verdad", apunta. Palabra de Cristo; revulsivo, goleador, alma máter.
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El goleador, a buen recaudo
La plantilla del Tenerife se ejercitó ayer a primera hora de la tarde después de aterrizar a media mañana en Los Rodeos. Fue un entrenamiento con varias ausencias, entre ellas la del goleador de Albacete. "Creo que lo mejor fue no trabajar junto a mis compañeros, más que nada por precaución", afirma Cristo, quien aún sufre las consecuencias de una fuerte contusión que se produjo en el Belmonte y que provocó su sustitución. Ante el Salamanca, dice el capitán, espera volver a estar disponible.



