Conmebol | Venezuela 0 - Brasil 4

Brasil convirtió el partido en un concurso de goles

Robinho hizo dos, uno por la escuadra, como Kaká

<b>TÁNDEM FELIZ. </b>Kaká, a hombros de Robinho, celebrando un gol.
Javier Hernández
Redactor en el Diario AS desde 1992. Presentador, narrador y comentarista de Turf en TVE durante 16 años (2005-2021). Autor del libro 'Atleti somos nosotros'.
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Brasil abrió el partido con un concurso de goles. Primero fue Kaká, quien medio escorado y de fuerte remate coló el balón por la escuadra izquierda. El segundo en coger turno fue Robinho. Arrancó desde la izquierda en diagonal y soltó un impresionante cañonazo desde 30 metros que entró por la escuadra derecha.

Dos tiros, dos goles. A cuál más bello. Con ese porcentaje de acierto, la portería de Vega se convirtió en una caseta de feria: todo el que pasaba por allí disparaba. Repitió Robinho, probó Adriano y también Kaká.

Con el marcador rotundo, Brasil pecó de indolencia. Adriano se volvió egoísta, Robinho fallaba goles a bocajarro por confiado y Brasil redujo su sistema defensivo a la suerte del portero Julio César, que realizó cuatro paradones a remates de Maldonado.

Venezuela, en cambio, pagó su inocencia. La vinotinto tiene peligro arriba con el mallorquinista Arango y Maldonado, pero se descose en defensa. El portero Vega pudo hacer más, mucho más, en los primeros goles, y la pareja de centrales fue, simplemente, un desastre.

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En la media hora final, Brasil paró el partido. Jugó a arreones, que solían coincidir con los encuentros de Kaká con el balón. Pocos jugadores en el mundo combinan como él potencia, técnica y elegancia.

El partido, no obstante, descubrió un defecto inmenso de Brasil: su eje defensivo. Se puede jugar con dos centrales, pero nunca con dos líberos. Lucio y Juan se comieron dos saques directos del portero y ninguno fijó a Maldonado, que se les escapó siempre.

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