Shakthar 1 - Barcelona 2 | La polémica llegó al final

Lucescu explota: "No hay 'fair play'. Es una vergüenza"

Ataque de ira ante la Prensa

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Enfurecido, con los ojos saltones, la corbata descolocada y tomado por la ira, Mircea Lucescu, técnico rumano del Shakhtar, quiso imponer su ley en la sala de prensa del Olímpico de Donetsk. Con el partido controlado y después de que el colegiado no señalara un claro penalti a favor de los locales (Dani Alves tumbó a Brandao a los 68'), el Barça empató, al aprovecharse de una acción antideportiva de los catalanes: Brandao lanzó el balón fuera para que atendieran a Seleznov, el Barça no lo devolvió y la jugada acabó con el gol del empate logrado por Leo Messi.

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"Quiero decir que es una vergüenza para el Barça ganar de esta manera. Lo voy a declarar, sí, y todos vais a verlo. Aquí no hay fair play que valga. En otro estadio, de Inglaterra o Italia, no hubieran salido vivos", gritaba el veterano entrenador en el vestíbulo de la sala de Prensa. Con un periodista local esperando una declaración oficial, Lucescu le apartó el micrófono para seguir con su violento speach: "Vencer así no es digno del Barça, la verdad; esto es una vergüenza". A todo eso, Darijo Srna, capitán del equipo, se acercó para tratar de calmar a su preparador. Lo intentó un par de veces, pero Lucescu parecía poseído. "Aquí sólo hablo yo", exclamaba, por lo que después de varios intentos, el croata decidió irse a la ducha y dejar a su entrenador solo ante periodistas y cámaras.

Por su parte, Bojan Krkic, autor del pase que aprovechó Leo Messi tras el garrafal error del portero, comentó que "no entendí que el jugador del Shakhtar quisiera lanzar el balón fuera del campo y seguí la jugada", dejando claro que se sintió inocente en todo momento.

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