Yo digo Enrique Ortego

Funcionó el pasillo de seguridad

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Era un partido para ganarlo por encima de cualquier otra contingencia, incluso la del buen juego que siempre debe exigirse incluso al Atlético, que de fútbol como tal anda cortito y sin sifón. Sumar los tres puntos es premisa básica cuando se trata del estreno en casa en una competición mayor como la Champions; se viene de una dolorosa derrota en la Liga ante un rival directo (Sevilla) y faltan jugadores importantes (Forlán, Simao...). Como se consiguió el objetivo y el horizonte europeo se despeja en el futuro rojiblanco es más conveniente incidir en los aspectos positivos que dejó diseminados el equipo en la primera parte, que fueron bastantes, que los negativos, que en la segunda se amontonaron.

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Si Luis Aragonés vio el partido en su refugio de Estambul seguro que pensó que su Atlético había ganado porque le había funcionado el pasillo de seguridad, la expresión que él siempre utiliza al referirse a la columna vertebral de un equipo, esa franja central que se extiende de área a área y pasa por tener un buen portero, dos centrales que no se compliquen nunca la existencia, dos centrocampistas coráceos que se adapten a las exigencias de cualquier partido y al menos un delantero de verdad, de esos que cumplen con su obligación primaria de marcar goles.

Al Atlético esta temporada le estaban respondiendo algunas vértebras de ese esqueleto. No le iba mal la portería -mejor con Leo Franco que con Coupet-. Una garantía la pareja de centrales cuando se trataba del tándem Heitinga-Ujfalusi y fe ciega en ese Kun que nunca falla y se acostumbra como puede a sobrevivir sin Forlán a su lado... No se podía decir lo mismo de los centrocampistas, salvo la honrosa excepción de Maniche. Anoche el dúo Paulo Assunçao-Raúl García mantuvo el tipo. El brasileño completó su mejor actuación desde que llegara de Oporto y estuvo enorme en la faceta defensiva y al navarro, además del gol, le corrió un poco más el balón que en encuentros anteriores y cubrió más campo. No suele fallar: cuando a un equipo le funciona el pasillo de seguridad la victoria suele se la consecuencia más lógica. Hasta el Atlético se ajusta a la norma.

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