Segunda | Zaragoza 2 - Murcia 1

Oliveira, el de Zumosol

El brasileño salió y sentenció. La roja a Aquino desarmó al Murcia. El 0-1 de Despotovic había durado 70 minutos. El Zaragoza remontó en siete

Los jugadores del Zaragoza celebraron por todo lo alto su triunfo
Mario Ornat
Actualizado a

En Segunda, Oliveira viene a ser el primo de Zumosol, un muchachote al que puede llamar Marcelino cuando Clemente y el Murcia lo tienen con el culo metido en el aro de la canasta, pongamos por caso. Ayer lo llamó en el descanso, y así liberó a Braulio de la morosa tentación de seguir fallando goles toda la tarde. También porque el Murcia iba en ventaja, estirando el tiempo igual que Dalí ablandaba relojes. Duró 70 minutos en un nivel de supervivencia meritorio: tiró dos veces, anotó una. Despotovic, de cabeza tras un córner en el minuto 19. Y luego, como un rentista, construyó sobre ese gol un modesto porvenir, mientras el Zaragoza jugaba al fútbol con pies de hojalata.

No le hizo falta más. Lo que constituiría un motivo de preocupación para el zaragocismo si no fuera por la sospecha de que en Segunda el fútbol importa menos. Pero hasta Marcelino dejó un mensaje deprimente sobre los avances del equipo aragonés y sus esperanzas al respecto. El plazo de dos meses se le ha apoderado. Ahora habla de cuatro, seis o de nunca... Muy bonito. "Hemos ganado dando un paso atrás", resumió Marcelino. Se refería al fútbol. Clemente pudo decir lo mismo, pero señaló al árbitro porque la remontada local, por más que le dieran forma los pies de Jorge López y las cabezas de Pavón y Oliveira, la desató la expulsión de Aquino. Queda sentado que el Zaragoza sabe ganar contra diez. Van dos. Subrayarlo no implica que no sepa ganarle a once, pero aún no lo ha hecho. El Murcia no ha ganado a nadie. Siete minutos duró ayer cuando se quedó con diez. Alberto pasó medio partido picoteando grano por el área para extraviar tiempo y el otro medio saliendo a balones que no estaban o entregando rechaces, como sus defensas. Cuando ya perdía el Murcia, se dio prisa y dejó dos o tres paradas muy notables. Méritos que le habrán sabido amargos.

Falta por conocer cuánto tiempo le da Samper a Clemente. O sea: cómo de clemente será Samper. El adjetivo vale también con mayúscula. El rubio se pasó el encuentro bajo el toldillo de los suplentes, viendo a su equipo estrangular al Zaragoza. Había adelantado a Mejía a dirigir el tráfico, alargó a los que iban por afuera y le subrayó a Peña el nombre de Jorge López. Así que no es cierto que Clemente no sepa identificar a los buenos, como decían sus críticos. Al del Zaragoza lo vio a la primera. No señaló a Braulio, no. El que señaló a Braulio fue Marcelino, que lo quitó en el descanso tras un hecho casi mágico: La Romareda gritó un gol que no fue. De Braulio, sí. Hasta el speaker lo gritó por los parlantes. Si habría ganas de ver a Braulio meterla que gritaron el gol óptico. Pero el balón estaba fuera. ¿Hay tabla de goleadores ópticos? ¿No? Pues debería. Braulio lleva uno.

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Marcelino quitó a Braulio y metió a Oliveira, claro. Usted también lo hubiera hecho, pero eso no le da derecho a creerse entrenador. Para eso hay que estudiar. Clemente se puso de pie cuando vio la expulsión de Aquino. Fue como si dijera: conmigo somos once. En realidad, rumiaba lo que luego llamaría "una expulsión poco seria". Clemente interpretó carga de Paredes y mano involuntaria de Aquino. Aquí, uno vio carga y mano voluntaria. Y demasiado rigor de Pérez Lima, por lo demás un árbitro muy poco riguroso en el buen sentido del término. Dos amarillas en dos minutos, la primera por fogoso tackle rasante. El Murcia había adelgazado sin Despotovic y con la inferioridad se plegó. Clemente movió las manos y metió a Ochoa, fatalmente, en un córner. Para cuando llegó al área, Pavón ya festejaba el empate.

A esa hora Zapater agitaba el árbol como un oso, aprovechando la retirada del Murcia. En la izquierda Jorge hizo conexión. Y su fútbol hizo el resto: poner el córner que metió Pavón, inspirar el formidable cabezazo de Oliveira (convirtió una pelota blanda que demoró Jorge López en un testarazo de mármol al otro palo) y el pasecito que Ewerthon taconeó al larguero. Muy pronto habíamos sabido el destino del Murcia sin Aquino. Nadie se atreve a imaginar el del Zaragoza si no llega a venir Jorge López. O el primo de Zumosol.

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