"Nos estamos creyendo que este año se puede lograr el ascenso"
La euforia que se vive en el Hércules no sólo afecta a la afición y a los jugadores. En los despachos del club también se desprende ilusión. Blas Bernal, director general de la entidad, repasó con AS la actualidad blanquiazul. El dirigente sueña con el regreso a Primera, aunque uno de sus objetivos es abrir una tienda oficial en el centro de la ciudad. Pura ambición.


La buena trayectoria deportiva también ayudará a trabajar con más tranquilidad en los despachos...
Cuando las cosas van bien deportivamente, todo se normaliza y se puede trabajar con más calma.
No obstante, las oficinas no dan a basto con la venta de abonos y camisetas. ¿Se ha preguntado ya por qué ese boom por la nueva elástica?
Se debe a dos factores. En primer lugar, se ha podido concretar una relación seria con una empresa y podemos ofertar lo que llevaban demandando los aficionados hace años. Y no sólo se está vendiendo en las oficinas, sino en todas las redes de distribución. Nuestra camiseta se está distribuyendo por toda España y seguramente también se haga, en breve, fuera de nuestro territorio. Además, hay que añadir la novedad de la nueva equipación, que queríamos que fuese algo más que una camiseta. Pero sobre todo influye la trayectoria deportiva del equipo. La gente quiere identificarse con su club.
Da la sensación de que se ha perdido mucho tiempo y dinero por no explotar antes el merchandising...
Hay que tener en cuenta que el Hércules ha vivido una etapa muy dura, sobre todo cuando descendió de Primera a Segunda B. Sólo hace tres o cuatro años que el club empezó a florecer y se empezó a trabajar.
¿Se sabe algo de la nueva tienda oficial que pretendían abrir?
A mí me gustaría tener una tienda en el centro de la ciudad, que fuese un punto de referencia para todos los aficionados. Además, tendría que tener el suficiente movimiento para que fuera rentable. En definitiva, buscaríamos algo más que una tienda, en la que pudieses comprar cualquier producto o realizar cualquier tipo de debate, de charla. Sería como un rincón herculano en el centro de la ciudad. Pero de momento es sólo una idea. Cuando se realice la remodelación del estadio las tiendas tendrán un espacio importante.
Al margen de la camiseta, la campaña de abonos no ha ido del todo mal...
Estoy satisfecho. Se nota en el ambiente mucha más ilusión que el año pasado. Poco a poco empiezas a creerte de verdad que en Alicante gusta el fútbol, que el Hércules es el equipo más importante de la provincia y que hay visos de que este año se puede conseguir el objetivo del ascenso.
Quizás sea el momento para abrirse de nuevo a la provincia...
Nuestra idea es retomar aquellas ideas que funcionaron. El Hércules no sólo tiene que decir que quiere ser el equipo más representativo de la provincia, sino que además tiene que ejercerlo. Necesitamos a todos los herculanos de la provincia.
¿Se sabe algo nuevo de la remodelación del Rico Pérez?
Está pendiente de la aprobación del plan general. Y es que la remodelación del estadio también conlleva otros cambios, como el entorno. Todo tiene que ver con una recalificación del suelo y éste tiene que ser aprobado. Creo que un par de meses el proyecto del Hércules podrá empezar a caminar.
En más de una ocasión, los consejeros han reconocido que esté club necesita cariño para volver a ser grande. ¿Está de acuerdo?
Sí, necesita cariño y una situación económica razonable. El club necesita abonados para crecer y entidades que puedan aportar. A un club como éste, si no se le da cariño lo tiene difícil para funcionar.
Y ante tanta ilusión, ¿cómo se encuentra Enrique Ortiz?
Enrique se ilusiona enseguida. Es duro soportar una entidad como ésta, por los costes y las pérdidas que tiene. Todos sabemos que los ingresos que tienen los equipos de Segunda son inferiores a los gastos. Después de estar tanto tiempo poniendo dinero, uno se ilusiona cuando llegan los resultados. Para él seria una satisfacción rescatar al Hércules y luego llevarlo a Primera.
Tras recibir alguna crítica personal, ¿ha pensado alguna vez en abandonar el barco?
Nunca pensé en marcharme. Es normal que en una actividad que está sujeta a un escaparate público permanente reciba críticas. Siempre cumplo con mis compromisos y en el Hércules también lo voy a hacer.
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Desde que aterrizó en el Hércules, ¿de qué se siente más orgulloso?
Estoy orgulloso de trabajar en el Hércules. Es un honor trabajar con gente que ha depositado su confianza en mí, como han hecho Botella, Ortiz o Huerga. Sin ellos, sería difícil que una entidad como el Hércules pudiese existir.



