"Pienso que todavía me quedan cosas por hacer"
Ballesteros, encantado con lo que encontró a su regreso
Catorce años después decidió regresar a 'su' casa y lo ha hecho con más hambre que nunca. Aunque alquien podría pensar que venía al Levante a firmar el ocaso de su dilatada carrera, Sergio Ballesteros quiere demostrar que ocurre todo lo contrario y que va a poner todo de su parte para convertirse (si no lo ha hecho ya) en uno de los pilares del renovado proyecto granota. "Hasta el momento estoy muy orgulloso de mi trayectoria, pero me quedan cosas por hacer aún", comentó ayer el valenciano que se atrevió a añadir que "este año quiero hacer grandes cosas con el Levante".
A su regreso, Sergio se ha encontrado "un Levante con mucha ilusión y un hambre tremenda", por eso reconoce que "nos espera un año duro y de mucha pelea". Como el resto de sus compañeros, en ningún momento se ha parado a pensar en otra cosa que no sea la salvación. "Lo primero es firmar la permanencia y eso pasa por el Sevilla, luego Xerez... y luego veremos si se puede soñar con algo más", aclaró.
Todo el mundo habla del gran grupo que se ha formado en el vestuario, algo que Ballesteros se encarga de corroborar: "Se consigue más rendimiento con la unión que con la calidad". El defensa habló también de que las bases han de ser "tener humildad, un buen director de orquesta y también calidad", alabando también a Luis García del que dijo que "llegará pronto a Primera".
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Repasó su dilatada trayectoria en el fútbol
Los micrófonos de la Cadena SER acogieron ayer al defensa, que repasó también sus peores y mejores momentos en el mundo del fútbol. El más triste, muy reciente: "Sin duda este verano, en Mallorca, ha sido la primera vez que me han apartado de mi trabajo. Fue humillante. Si no cuentas con alguien se lo dices y ya está. Nunca he tenido ningún problema con nadie, ni me han abierto un expediente y esas cosas no se le deben hacer a un profesional". En cuanto al episodio que recuerda con mayor alegría "por desgracia para los levantinistas, el año que nos salvamos en Mallorca en la última jornada. Es como ganar la Champions, de verdad". Tras pasar por muchos equipos y foguearse en Primera e incluso en Europa, Sergio ha vuelto dispuesto a todo y comentó que "podemos estar pobres de dinero, pero no de espíritu", lo que refleja la gran piña que se ha formado en el vestuario granota y que ha de ser una de las bases del éxito de esta temporada.



