Segunda B | Cádiz 2 - Conquense 3

Un Submarino con dos caras pincha en Carranza

El Conquense remontó un 2-0; es la bestia negra cadista

<b>IMPOTENCIA. </b>El Cádiz no pudo evitar la remontada del Conquense ayer en el Carranza.
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El Cádiz ya sabe cómo se puede caer en Segunda B. Por muy bien que pinten las cosas, y por muy superiores que se muestren en el terreno de juego, la relajación siempre se paga cara. Y lo peor es que en este caso, llueve sobre mojado. El Conquense de Cazalilla, que acudía al Carranza metidos en descenso, le mojó la oreja mostrando las mismas fórmulas del partido de Copa. En este sentido, los de Gracia han demostrado que el equipo, como humano que es, puede caer en la misma piedra. El problema llega cuando por estas tierras, aún alarmados por el triste descenso a la División de Bronce, se reclama espectáculo y triunfos. Lo de ayer puede hacer sangre si no se corrige a tiempo.

El partido tuvo dos caras, una por mitad. En la primera, fueron los de Gracia los que llevaron la iniciativa y propusieron juego, pero sin hacer los alardes de otras tardes. El rival se mostraba débil, impreciso, y con Martins ejerciendo su labor de forma alocada y con artes de Bruce Lee. Juanma adelantó a los amarillos tras un buen pase de Rubiato, y ya al filo del descanso Rubiato aumentaba la cuenta al recibir por parte de Enrique el pase de la muerte. Pero salió Javi López, y el rumbo del Conquense, desde ese momento con dos puntas, cambió por completo.

Ezequiel, que en este partido había sustituido a Raúl López, varió la buena imagen que dio en el primer periodo ofreciendo nervios e imprecisiones, pagando así su larga inactividad. Lo peor es que Fragoso, con más experiencia y más partidos que el canterano, no fue capaz de neutralizar el peligro que sus pérdidas ocasionaban. En ocho minutos, el Conquense empataba el partido. Primero, por un penalti a Cristian que anotaba Neftalí desde los once metros. Y después, por un centro enviado por Víctor que remataba impecablemente Javi López. Al Cádiz le entró el miedo a perder, y al final fue Víctor el que establecía ese gol que dejaba helado al Carranza. Al final intentaron empatar, pero las prisas siempre son malas consejeras. La primera consecuencia es que por primera vez el Submarino Amarillo sale de los puestos de ascenso.

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La primera expulsión

Sin hacer un gran partido, sobre todo en la segunda parte, el mediapunta madrileño Carlos Caballero se autoexpulsó por una falta innecesaria cuando su equipo más le necesitaba en el terreno de juego del Carranza. Es la primera vez que le expulsan de tarjeta roja directa desde que juega en el grupo IV de la Segunda B.

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