El Hércules cimenta su liderato en la experiencia de su columna vertebral
Con humilidad, trabajo y compromosio, Mandiá y la comisión han sabido confeccionar el puzzle perfecto, en el que apenas se notan las 'estrellas'. En un principio esto podría parecer difícil pues la base de la plantilla de Mandiá tiene un amplio recorrido en Primera División. En números absolutos, las 16 piezas más utilizadas por el técnico acumulan 1.301 partidos en Primera División. Para muchos, este dato es una de las razones del liderato que ostenta.

Bajo el compromiso, el orden, la pegada y la defensa del Hércules de Mandiá se esconden muchas armas que han situado a los blanquiazules en la cúspide de la tabla. Aunque el liderato haya sido recibido por el técnico como algo anecdótico, casi circunstancial, las sensaciones del nuevo Hércules van mucho más allá. Y es que debajo del alma de guerrero que ha contagiado Mandiá a todos sus pupilos hay un factor determinante que argumenta y explica el maillot oro que luce el conjunto alicantino: la experiencia.
A pesar de que este año la ilusión y el hambre han sido las palabras mágicas por las que ha apostado Mandiá desde que pisó el Rico Pérez, allá por el mes de julio, el gallego y la comisión deportiva se guardaban un as en la manga para compaginar la ambición con la experiencia. De esta forma, se observa cómo los 16 jugadores más utilizados por el técnico blanquiazul en este arranque de Liga han disputado más de 1.300 partidos en Primera División. Concretamente, 1.301. Un dato demoledor y explicativo que sirve como coartada para justificar el comportamiento de un bloque compacto y serio que ha deslumbrado en las tres primeras jornadas de Liga.
Los números. Y es que los Farinós (232), Morán (139), Delibasic (166), Tuni (97) o Expósito (83), entre otros, ya saben lo que es competir al más alto nivel. De hecho, del once que puso en liza el técnico gallego en el Ciutat de Valencia ante el Levante, sólo tres jugadores (Sergio Fernández, Sendoa y Rodri) no tienen en su currículum haber disputado ni un solo minuto en Primera. Sin embargo, este trío de futbolistas le han dado el ingrediente perfecto al Hércules para que todo funcione a la perfección. "Me gusta mucho este equipo. Tiene corazón y mucho fútbol", repite constantemente Mandiá. La sobredosis de experiencia con la que cuenta el preparador blanquiazul en su once tipo también afecta al banquillo. Y es que los jugadores de refresco por los que suele apostar el gallego también han pisado en más de una ocasión el Bernabéu o el Camp Nou. Por ejemplo, el recambio natural de Delibasic es Rubén Navarro, que ha disputado 147 partidos en Primera. Si es necesario cambiar una pieza del eje de la zaga, aparece César, con más de 200 duelos en la élite. Y esto ocurre en muchas demarcaciones. En definitiva, dos jugadores por puesto: el sueño dorado de cualquier técnico.
Los elegidos de Mandiá no sólo pueden presumir de ser un bloque con una amplia experiencia en el cielo del fútbol, ya que también, muchos de ellos, son coleccionistas de títulos. Sobre todo, Tote, Rubén Navarro, Farinós, Tuni, Delibasci o César, que acumulan Copas del Rey, Supercopas y alguna Liga en sus vitrinas. No obstante, a diferencia de proyectos anteriores, esta temporada Mandiá ha conseguido que su bloque se implique al máximo y se deje el alma en el fango de la Segunda División. Todo un logro que debe continuar. Esto es sólo el principio.
F. Sales podría aumentar el número en 159 encuentros
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Al margen de los 16 jugadores más utilizados por Juan Carlos Mandiá, el técnico blanquiazul también cuenta en su plantel con jugadores que podrían ampliar más el número de partidos disputados en Primera División, como Fernando Sales. Y es que el extremo andaluz, que aún no ha podido debutar esta temporada por estar fuera de forma, ha jugado 159 duelos en la máxima categoría, la mayoría de ellos en el Valladolid. El resto del plantel blanquiazul lo compone un grupo de jugadores experimentados en Segunda pero que aún no han podido saborear las mieles de la gloria.
Por ejemplo, Álvaro Cámara o Gerardo Noriega están curtidos en mil y una batallas de la categoría de plata. Lo mismo le ocurre a Unai Alba, quien a pesar de haber estado seis meses en el Athletic de Bilbao no pudo estrenarse en Primera. Por su parte, Sergio Díaz y Dani Carril son los más modestos de este prometedor plantel. Y es que ambos debutan esta temporada en Segunda División, ya que hasta el momento han tenido que curtirse en las catacumbas del fútbol español, en Segunda B.



