Segunda | Levante 0 - Hércules 2

Golpe de autoridad

Tuni y Morán firmaron los goles de un Hércules superior

<b>ALEGRÍA . </b>Tuni, junto a Farinós y Ruz, celebra el primer tanto del partido ante la mirada de Ángel, ayer en el Ciutat de Valencia.
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Nuevo golpe de autoridad del Hércules. Y una vez más, fuera del Rico Pérez. Lejos de pasar factura el empate de la semana pasada ante el Rayo Vallecano, el cuadro de Mandiá apostó por sus dos armas preferidas, el compromiso y la pegada, para llevarse tres puntos que saben a gloria y permiten atisbar con claridad el ático de la tabla.

Tenía que llegar el día en el que el Levante volviera a poner los pies en la tierra y para eso sirvió un derbi que se llevó el Hércules para Alicante sin demostrar demasiada superioridad sobre su oponente, salvo en el marcador, que al fin y al cabo es lo que cuenta. Los de Mandiá se encontraron demasiado cómodos durante los 90 minutos a lo que contribuyó mucho el tempranero gol de Tuni. A los 12 minutos, el mallorquín le ganó la espalda a Cerra y fusiló sin piedad a Reina poniendo el choque como más les va a los herculanos: balón para el rival y a vivir de las contras. Así se vio en Córdoba y de nuevo ayer en el Ciutat donde, sobre todo en la segunda parte, dieron una lección a la contra.

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El primer acto murió con los porteros como meros espectadores y con los granotas pidiendo a gritos el pitido del árbitro para entrar en boxes y recargar algo de gasolina. Y el segundo levantó el telón con la entrada del revulsivo Rubén, pero que está vez no se erigió en salvador. Sin embargo, en los primeros compases, los herculanos dieron dos avisos en dos buenas combinaciones de Tote y Delibasic, pero no acertaron y dejaron el partido abierto. Luego el árbitro se sumó a la fiesta tragándose primero dos claros penaltis sobre Tote y luego se hizo el sueco cuando los granotas reclamaron otros dos algo más dudosos. Luis García tuvo que recurrir a Geijo, pero ayer no estaba escrito que el Levante prolongara su racha. El ariete pretendido por Mandiá durante todo el verano no tuvo su día y apenas tuvo tiempo para liarla. Sergio Fernández no le dejó ni respirar.

Aún así, lo que quedó demostrado ayer es que los granotas pierden mucho sin Geijo y más aún cuando Parri no está fino. Ayer se dieron las dos circunstancias, hasta el arreón final en busca del empate. Iborra estuvo desastroso y desaprovechó la oportunidad que le había brindado el destino para hacerse un hueco. Todo lo contrario que hizo Morán, al que le bastaron tres minutos sobre el césped para, con los locales a la desesperada, culminar una contra y finiquitar el partido. El mediapunta madrileño sigue siendo el revulsivo preferido de Mandiá y ayer volvió a recordar a todo el mundo que el cuadro blanquiazul sí tiene fondo de armario. La presencia de Rubén Navarro, que llegó a cambiarse y se quedó a las puertas de estrenarse, también lo constata. La Real es el próximo obstáculo.

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