Carlos Sánchez convierte en obsesión la falta de gol
El Alicante mereció el triunfo ante un Castellón conformista

Castells, Capi, David Malo, Peragón y Tito compartieron anoche pesadilla. Todos ellos se toparon con un verdugo común: Carlos Sánchez. El meta del Castellón, que había estado inédito hasta que el conjunto celeste decidió jugar a la ruleta rusa (allá por el minuto 67), firmó un final de partido para enmarcar, de videoteca. El arquero apretó los dientes y convirtió su marco en una especie de caja de zapatos, en la que superar sus 184 centímetros se convirtió en una misión imposible para los pupilos de Granero. Y es que el Alicante la tuvo de todos los colores: a bocajarro, tras un pase de la muerte, de vaselina...
Antes de todo esto, el Castellón, a años luz de lo que ha sido su arranque de Liga, decidió dar por bueno el empate, sobre todo en el segundo tiempo. El conjunto de La Plana sí dio muestras de estar bien trabajado, de ser un rival correoso. Pero a veces estas virtudes no son suficientes para llevarse todo el botín. ¿Qué habría pasado si hubiésemos sido un poco más ambiciosos? Se estará preguntando a estas horas Abel.
Mientras el Alicante rumiaba sus 270 minutos sin marcar un gol en competición oficial, que ayer pasaron a ser 360' tras el pitido final, Granero apostó por dar mayor consistencia a su medular, con Buades, Alan Baró y Azkoitia. La apuesta del técnico valenciano no salió del todo bien, aunque el espíritu guerrero de Azkoitia sí sirvió para cambiar los precedentes celestes, especialmente en el segundo tiempo.
Noticias relacionadas
El Castellón pensó que jugando a medio gas llegaría el gol, que caería por su propio peso. Sin embargo, el conformismo blanquinegro dio alas a su enemigo, que se fue envalentonando conforme salían jugadores de refresco. La entrada de Tito terminó por dinamitar el partido. El Alicante empezó a creerse que la Segunda División no era tan fiera y que el Castellón tampoco era ese enemigo que asustaba en la previa.
Fue entonces cuando emergió la figura de Carlos Sánchez. Bueno, y la de Unanua, que también salvó a su equipo de la derrota tras acertar en un mano a mano con Nsue. Otro que durmió mal.



