"Quería jugar, pero sobre todo estar en un grupo"
Calatayud disputó dos partidos seguidos casi 15 meses después

Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que la portería del Hércules era como una pasarela de porteros. Había debates para todos los gustos, pero casi todo el mundo coincidía en su comentario: "La portería es uno de nuestros puntos débiles". La labor de la secretaría técnica de turno tampoco ayudaba mucho a zanjar el baile bajo palos. Y es que era muy habitual que por el Rico Pérez desfilasen, como mínimo, tres porteros nuevos cada temporada. Sin ir más lejos, el curso pasado el Hércules terminó defendiendo su portería con Unai Alba, que fue fichado por Subirats como tercer portero y que se adueñó del marco gracias a las indisciplinas de Aragoneses y la lesión crónica de Toni Prats.
Mientras el Hércules trituraba arqueros, Juan Calatayud también vivía su particular vía crucis. El portero malagueño pensaba ser uno de los artífices de la mejor temporada del Racing de su historia, pero pronto Marcelino acabó con su sueño. Calatayud fue apartado del grupo y se pasó una temporada completa en la grada.
Casi 15 meses después, el portero del Hércules ha enterrado su pesadilla. Y es que malagueño no encadenaba dos titularidades seguidas desde junio del 2007, cuando con el Racing disputó las tres últimas jornadas de Liga ante el Levante, la Real Sociedad y el Betis. En total, han tenido que transcurrir 447 días para que Calatayud se volviese a sentir portero. En esta ocasión la oportunidad para revertir su calvario se la ha dado Juan Carlos Mandiá, quien quería al ex del Málaga sí o sí.
El técnico gallego tampoco ha tardado mucho en demostrar que Calatayud era su estandarte para la portería, tras darle la titularidad en las dos primeras jornadas de Liga. "Tenía ganas de jugar pero, sobre todo, necesitaba entrar en la dinámica de grupo. En pretemporada no pensaba en ser titular, sólo quería estar bien y trabajar al mismo ritmo que mis compañeros. Ahora estoy muy bien física y psicológicamente", reconoció ayer Calatayud.
Con la incorporación del malagueño y la continuidad de Unai Alba, el Hércules también ha terminado con ese debate espinoso que se generaba en torno a su portería temporada tras temporada. Asentado bajo los palos, Calatayud aún no piensa en recuperar su mejor nivel. De momento, sólo le "importa el colectivo", la receta preferida de Mandiá.
Compromiso.
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Testigo directo de proyectos ilusionantes y contrastados en Primera División, a Calatayud le ha sorprendido el "hambre y las ganas" que tiene la plantilla del Hércules. "Desde que me comentaron la posibilidad de jugar aquí me ilusionó mucho el proyecto. De momento ya hemos demostrado que hay compromiso, humildad y ganas de trabajar en esta plantilla", añadió el cancerbero.
Consciente de que aún es pronto para hablar de objetivos ambiciosos, Calatayud también reconoció que el Hércules ya "ha demostrado sus credenciales". "La gente ya sabe de qué pasta está hecho este equipo", añadió el portero blanquiazul, quien en cuestión de meses ha pasado del ostracismo a ser una de las piezas claves de los esquemas de Mandiá. Todo un récord.



