Copa Catalunya | Espanyol 5 - Santboià 1

Una goleada con golazos

Luismi, Márquez y Jonathan tumbaron al Santboià

<b>A POR TODAS. </b>Jonathan Soriano buscó el gol con insistencia y lo logró. El canterano lideró a un Espanyol que goleó al Santboià.
Moisés Llorens
Importado de Hercules
Actualizado a

Hace unos meses, cuando el filial blanquiazul se iba hundiendo en los campos de Segunda B, alguien comenzó a lanzar un bulo peligroso y de mal gusto. José Antonio García Escribano, entonces técnico del Blanes, aparecía en la lista de candidatos para relevar a Joan Francesc Ferrer, Rubi, principal víctima del mal ambiente que se respiraba en el segundo equipo. No se cuestionaba su calidad desde el banquillo y su estudiosa visión de juego, sino que el gracioso de turno lo colocaba en el Espanyol aprovechándose de la relación que tiene con Paco Herrera. El entrenador y el ejecutivo blanquiazul son cuñados, pero ambos son responsables para entender que una apuesta así sería considerada por más de uno como ventajosa, así que la apuesta final fue con gente de la casa.

Mientras Herrera seguía con sus merecidas vacaciones perdido por el Caribe (no se sabe si le han afectado los huracanes), su cuñado se rendía a la evidencia: el Espanyol fue muy superior en todo momento. Con un juego plano y nada agresivo al principio del partido, los barceloneses siempre pensaron que poniendo el pie en el acelerador podrían doblegar a uno de los punteros el grupo V de Tercera. Después de un jugadón tremendo de Gallart por la zurda, tras dos recortes habilitó el balón atrás a Fran, que con la derecha quiso poner en apuros a la autoestima blanquiazul.

Pero fue un espejismo. Antes, Julián y Jonathan (éste a centro de Canario) lo habían probado sin suerte ante la portería de Leva, pero el portero no pudo evitar que el remate de Luismi Gracia acabara entrando en su portería tras besar el travesaño: el empate sólo había tardado nueve minutos en llegar y el partido volvía a comenzar. Pero esta vez no hubo reacción del Santboià. Comenzó a notarse en serio la superioridad del equipo medio profesional, comandado por Canario, un chiquillo de las Islas que si lo cuidan y protegen puede hacer grandes cosas. Antes de acabar la primera parte, Coro soltó un latigazo con la diestra que acabó en la portería de Leva, que lamentaba que su esfuerzo no hubiera servido de nada.

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El golazo.

Pasaban los minutos y el Santboià iba muriendo poco a poco. Lo hizo con orgullo, pero sin fuerza para plantar cara. Y más con lo que hizo Javi Márquez. Sin pensárselo, soltó un zurdazo desde Cuenca, que acabó superando al desesperado portero. El chico fue felicitado por sus compañeros y aplaudido por los pocos aficionados que seguían el partido (entonces ya sólo increpaban a los niños del Barcelona Atlètic, técnicos y dirigentes). Jonathan redondeó una semifinal sin historia, con dos cuñados en bandos diferentes: Escribano en el campo y Herrera, en el Caribe.

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