El filial empieza dando una de cal y otra de arena
Perdió en casa lo ganado fuera
El Osasuna B ha empezado la temporada con dos caras. La primera, la que mostró la primera jornada y todos sus aficionados quieren, cuando se impuso en el campo de la Gramanet. Pero fue el sábado ante sus propios aficionados cuando enseñó la cara que a punto estuvo de costarle la temporada pasada el descenso a Tercera. Perdió en su debut en las Instalaciones de Tajonar ante el Sant Andreu y volvió a poner de manifiesto que le cuesta mucho sacar adelante los partidos que juega en su campo.
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Todavía es muy pronto, después de dos partidos, para evaluar al filial rojillo con rigor. Sólo ha jugado dos partidos y no se puede determinar aún el alcance de su juego, pero todo apunta a que será un equipo de pocos goles y al que le costará llevar la iniciativa en su propio campo, algo en lo que trabaja Miguel Merino para revertir la situación. También es cierto que el Osasuna B no mereció perder ante el Sant Andreu, pero volvió a pecar de cierta ingenuidad y a dejar de manifiesto que le falta pólvora arriba, a pesar de que jugó de salida el único fichaje llegado para la vanguardia, el de Óscar Martín, procedente del Sestao y pese a que también salió en la segunda parte otro de los recién llegados, el desequilibrante Txopi, pero a pesar de sus buenos movimientos el Osasuna B no fue capaz de crear ocasiones de gol.
A pesar de la derrota, Miguel Merino no se mostró excesivamente preocupado porque le gustó lo que vio de sus jugadores. "Somos un equipo en formación y nos falta el oficio que tiene por ejemplo un equipo como el Sant Andreu, pero a pesar de todo hemos estado al mismo nivel que ellos".



