Segunda | Las Palmas 2- Elche 0

A los pies de Márquez

Ajustició con sus dos goles a un Elche anémico y sin fe

<b>INCOMBUSTIBLE. </b>Márquez es felicitado por sus compañeros tras anotar uno de sus goles al Elche. Su olfato parece eterno.
Actualizado a

La vida sigue igual para Marcos Márquez, goleador impenitente, especialista de área sin par asociado a todas las suertes que conducen a la red. Tampoco hay noticias nuevas en Santamaría, que ha convertido el arte de atajar penaltis en una rutina, o lo que es lo mismo, hacer de una complejidad suprema un hábito convencional. Colabora el resto. No se niega. Pero la Unión Deportiva gana partidos en cada portería. La contraria la revienta Márquez. La propia es cosa de Santamaría y sus guantes magistrales. La ruina del Elche no fue únicamente encontrarse con estos dos futbolistas superlativos. Mucha de su miseria vino con un desperezamiento tardío. Recibió por partida doble y entonces levantó la mano. Pero ni de penalti y con uno más en el campo. Encima, ya sin las cabriolas de Dani Benítez, a quien sentó David Vidal cuando era lo único potable de su equipo. El rastro que dejó el Elche no atiende para nada a la fama que persigue de equipo grande y llamado a vivir sin ahogos. Normal que su versión sea mejorable cuando el calendario transita por septiembre. Ya suma dos pedradas que le meten urgencias y un poco de vértigo. Mal cimiento para lo que se le viene encima si persiste su anemia.

Noticias relacionadas

La Unión Deportiva enfocó el partido sin reservas. En dos minutos ya había exigido a Caballero. Y a bocajarro, nada de tibiezas ni remates de algodón. Fue un anuncio fiable porque, a base de pulmones, arrinconó al Elche y encontró premio al filo de la media hora. Márquez recogió una pelota en el área y eludió la oposición del portero con un control orientado espectacular. Que quisiera hacerlo o le alumbraran los cielos queda a gusto del espectador. Luego la embocó relamiéndose, con una caricia al balón cuando ya entraba. Era el primero. Poco después del descanso finiquitaría la función, aunque, entre medias, Dani Benítez se hacía hueco con insolencia por la izquierda. El balance defensivo de David García, López Ramos, Samuel y Dani López resultó impecable. De lo contrario, Benítez hubiese liado la mundial con su atrevimiento para encarar. Nadie en el Elche imitó su osadía y así le fue a los visitantes, amputados a la hora de generar y sacar el cuchillo. Caballero, inmenso, dilató la rendición sacando una mano sideral a Nauzet, pero, pasado el intermedio, nada pudo hacer al quedar vendido y tener que retar a Márquez.

Luego hubo un penalti con expulsión, accidente del que no sacaron nada los visitantes. La estirada de Santamaría terminó por rebañar la moral alicantina, ya evaporada en los compases finales. Las Palmas sonríe y confirma que tiene un plan y suficientes argumentos. En el Elche se aconseja reflexión. Ayer la Unión Deportiva les enseñó el camino. Cuando se quiere, se puede.

Te recomendamos en Más Fútbol

Productos recomendados