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"Soy musulmán, pero ni rezo ni hago el Ramadán"

valladolid un gran jugador, una mejor persona

"Soy musulmán, pero ni rezo ni hago el Ramadán"

"Soy musulmán, pero ni rezo ni hago el Ramadán"

Llegó casi de puntillas y en poco tiempo se metió a todo el mundo en el bolsillo por su talento futbolístico. Es joven, sólo 23 años, pero ya ha vivido las consecuencias de una guerra y quedarse sin padre muy joven. Es holandés y también posee la nacionalidad bosnia, de la que no reniega.

Quien más quien menos en Valladolid ya ha oído hablar de Haris Medunjanin. Ese bosnio-holandés introvertido y con cara de guiri listo que, después de un satisfactorio período de prueba, ha pasado a engrosar la plantilla blanquvioleta para los tres próximos años.

Pero su corta historia, porque sólo tiene 23 años, está marcada por el exilio, culpa de una guerra, la última en Los Balcanes, y el amor al fútbol.

Medunjanin nació en Sarajevo, en 1985, en el seno de una familia de clase media: su padre, que falleció de un infarto de miocardio cuando él tenía 12 años, era de Montenegro y su madre de Kosovo. Al estallar el conflicto, su familia tuvo la suerte de abandonar el país rumbo a Holanda, alentados por un tío suyo que estaba en un campo de refugiados en el territorio holandés. Entonces, Haris tenía 10 años. Tras instalarse en su nuevo hogar, pasó poco tiempo hasta entrar en contacto con el fútbol. "Jugué en el AZ Alkmaar desde las categorías inferiores, salvo hace dos temporadas que me fui cedido al Spartak de Rotterdam".

Al llegar al AZ el ex técnico del Barcelona, Louis van Gaal, fue cuando su carrera deportiva dio un mal giro que a punto estuvo de sacarle de la carretera del fútbol. "Van Gaal es un buen entrenador, pero es una mala persona. Es muy autoritario. Él siempre puede dirigirse a ti, pero tú a él no; si lo haces, puede incluso apartarte del equipo. De hecho, en un partido de la pasada temporada, el AZ no jugó bien, yo tampoco, me cambió, le pregunté qué había hecho mal, pero no sólo no me lo dijo, sino que no volvió a ponerme en una alineación en los cuatro meses siguientes".

Después de jugar sólo 12 partidos en la última Eredivise (así es como se llama la Liga holandesa) con el AZ Alkmaar, el club le comunicó este verano que se fuera buscando otro equipo porque Van Gaal no contaba con él. Ahí es donde aparece en su historia Olabe y el Valladolid. "La verdad es que mostraron mucho interés por mí, lo cual añadido a que en el AZ Alkmaar no contaban conmigo y que uno de mis sueños era jugar en la Liga española, una de las mejores del mundo, no me hizo dudar a la hora de hacer la maleta y venir a prueba durante unos días. Afortunadamente, la aventura ha empezado bien". Y tan bien, porque aparte de sorprender a todos, a los primeros, los que son ahora sus compañeros, en los entrenamientos en Los Anexos, en los tres partidos que jugó, brilló: se destapó con algunos toques de calidad y un pase magnífico a Goitom, en el que gol que marcó el eritreo-sueco al Tenerife en Medina de Rioseco, y deslumbró con un partidazo y dos golazos en el Madrigal ante el Villarreal.

Difícil explicación.

Por eso sorprende que un jugador de su talento no contara para el AZ Alkmaar, un equipo de la zona media de la Eredivise. "Todo era un problema de confianza, psicológico: yo salía al campo, y como yo otros compañeros, pensando más en que si fallábamos Van Gaal nos iba a quitar, que en jugar bien, y eso siempre dificulta un pleno rendimiento. Aquí en el Valladolid me siento más libre, aunque el entrenador me exija igual o más".

En el Valladolid y en la ciudad ha empezado una nueva vida. De momento, solo: "Tras unos días en el hotel, ya he encontrado un apartamento (cerca de La Residencia de jugadores) y he firmado el contrato de alquiler. Tengo novia, pero está estudiando en Holanda y no puede venir; y mi madre, tampoco, porque tiene que cuidar de mi hermana, aunque espero que ambas puedan venir en octubre a visitarme".

El gran problema que está sufriendo es el idioma, pero ya le ayuda una persona en la enseñanza del castellano, un compatriota bosnio que imparte clases de inglés en la ciudad. "Espero que en un par de meses pueda entender casi todo lo que me dicen". En cuanto al idioma del fútbol, no está teniendo problemas, "tan sólo me está costando más la presión que me pide el entrenador, el tener que defender más. Yo en Holanda estaba acostumbrado a jugar de una manera, dentro de una presión zonal, en la que sólo debía guardar la posición cuando no teníamos el balón. Aquí el entrenador me pide que sea más agresivo, que presione al hombre cuando no tengamos el balón. Espero asimilar cuanto antes esto, pero ya le he dicho que no puede pretender que sea como Egdar Davids (el mediocentro holandés que fuera del Ajax, Juventus, Milán y Barcelona, entre otros)".

Ésta es la primera experiencia futbolística de Medunjanin en España, pero no es la primera vez que viene al país, ya que solía ir de vacaciones a Lloret de Mar (Girona) y Mallorca. Confiesa que le gusta la comida española, "menos el cerdo", dice; y es que es musulmán, aunque no islámico: "No hago el Ramadán, ni rezo cinco veces al día mirando hacia La Meca, aunque sí antes de irme a dormir, pero ni fumo, ni bebo".

Medunjanin dice que ha venido a España a darse a conocer "y a triunfar", pero su talento en Centroeuropa es conocido: de hecho es campeón sub-21 con Holanda. No ha debutado con la absoluta y al tener la doble nacionalidad bosnia-holandesa, desvela que no le importaría vestir la camiseta de la selección que dirige Blazevic: "La federación de Bosnia ya me ha llamado, pero no sé cómo está la legislación". Ojalá que se le abran las puertas de una u otra selección porque triunfe en el Valladolid.