Manolo Preciado

"Están los grandes y de ahí abajo, todos chinos"

Manolo Preciado se va haciendo hueco, todo un experto en ascensos: Gimnástica, Racing B, Levante, Racing grande... y Sporting. Va siempre directo, todo un carácter.

Manolo Preciado
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Me cuentan que lo primero que dijo cuando llegó hace dos años es que se había encontrado a la ciudad triste, futbolísticamente hablando.

Sí, sí, había menos de 7.000 socios y me quedé helado, pasaba algo raro, se notaba ese poso de tristeza en el ambiente, cuando yo de jugador venía a El Molinón y todo era fantástico, olor a fútbol. Y si uno no trabaja con alegría, malo.

Así que llegó un cántabro aquí y sentó a todo el sportinguismo en el diván...

Pues esa fue la primera pelea y a partir de ahí todo fue más fácil, se empezó a sumar gente al proyecto que no creían y mira, en dos años conseguimos algo que ni siquiera estaba planificado.

Y más en medio de esa crisis económica desatada.

El club estaba en medio de la ley concursal y sin un duro. Pero sí había algo detrás de lo que yo tenía conocimiento, gente joven campeones de España en juveniles, con futuro, había materia prima. Y como Mareo a mí siempre me había apasionado, empezamos todos a darle duro y se juntaron muchos factores para subir. Pero el principal fue el tema de la Ilusión, sujetar esa cuarta pata psicológica de las cuatro que Aragonés dice que tiene el fútbol junto a la física, la táctica y la técnica. Esa fue clave.

Hablamos de Luis y usted fue un lateral zurdo duro, vamos, casi violento en lo que le recuerdo, no me diga que este Sporting acabará jugando al tiqui-taca porque no lo veo.

A ver. Yo era agresivo, pero es que en aquel Racing o le echábamos un par narices o adiós. Y al final hasta acabé tocándola, hombre... He aprendido de todos mis entrenadores y ahora hay una camada estupenda, los Unai, Arconada, Marcelino, Caparrós, Mendilibar... Pero Luis ha sido mi referente porque se viste por los pies. Como Clemente, otro gallo, ¿eh, Damián?, je, je. Y si hablamos de fútbol, Luis siempre jugó rápido y a la contra, ese fue su estilo aunque ha sido tan listo que supo adaptarse de cine a los jugadores que tenía y ha hecho algo grandísimo con la Selección. A mí me gusta que el balón se traslade rápido, que mi equipo no meta mucha pausa, que sea valiente sin mirar presupuestos. El Sporting no puede jugar al tiqui-taca porque no tiene Xavis, Iniestas, Silvas o a Cesc. Pero no somos la cenicienta y el que nos quiera tirar en el campo tendrá que estudiar.

Ya lo hizo el Getafe y el calendario es terrible: Sevilla, Villarreal, Madrid, Barcelona, agárrense que llegan curvas.

Para mí el Getafe es uno de los equipos mejores de esta Liga, de ese grupo de por detrás de los aspirantes. El Sporting tiene que sudar y pelear, sí, pero también divertirse, es un año para disfrutar. Y en el vagón de los grandes por el título no meto sólo a Madrid y Barcelona, también a Sevilla, Atlético, Villarreal o Valencia. Pero creo que de ahí abajo, todos chinos. El año pasado, faltaban dos jornadas y había once equipos sin salvar.

Hablamos junto al 'Elogio del horizonte', de Chillida, todo un símbolo de Gijón, pero uno ve plantillas y busca, compara y encuentra algo mejor.

Ya me suena del año pasado en Segunda. Cuando veían los nombres del resto decían que ¡ay, mamá! Sí, ¡ay, mamá!, pero mamá y papá y todos nos fuimos arriba con estos chicos. Del once ante el Getafe, ocho debutaban en Primera. Me pasó de jugador en el Racing: Yosu nos puso a cinco en un Camp Nou lleno y cantando Els Segadors cuando el regreso de Tarradellas, imagínese.

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Fue un caos. Yo le sufrí poco: me fui una hora después de que llegara cuando me dijo que quitara la ficha a cuatro chavales para dársela a los que él traía de Palamós. Una hora...

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