El Madrid ha dado de baja a seis brasileños en un año
Ronaldo, Cicinho, Roberto Carlos, Emerson, Baptista y Robinho

Desde que Ramón Calderón llegó a la presidencia del Real Madrid y Pedja Mijatovic a la dirección deportiva, los brasileños han ido abandonando poco a poco el club y han llegado los holandeses (Van Nistelrooy, Sneijder, Robben, Drenthe y Van der Vaart). Calderón se juntó con siete brasileños, cinco heredados y dos que fichó él (Emerson costó 16 millones de euros en 2006 y por Marcelo el club pagó 6 en enero de 2007).
Por unas u otras razones, Mijatovic consideró necesario su reemplazo en los dos años y un mes que lleva al frente del cargo. El primero en marcharse fue Ronaldo. Fue traspasado en el mercado de invierno al Milán a petición de Capello. En enero de 2007, el Madrid ingresó 8 millones de euros por su venta. A la larga y según los resultados que se consiguieron después fue un excelente negocio. Sin él, el Madrid remontó la Liga del Cofradía del Clavo Ardiendo y fueron campeones en la última jornada y un final de campeonato de infarto.
Ese verano (2007), con la destitución de Capello y el fichaje de Schuster, Mijatovic dio la baja a tres brasileños más: Roberto Carlos, Emerson y Cicinho. El que fue el mejor lateral izquierdo del mundo terminaba contrato y se marchó al Fenerbahce. Además, las relaciones con Mijatovic eran tensas y no ayudaron a que se llegara a un acuerdo de renovación.
Emerson fue la segunda salida. Fracasó estrepitosamente en su primer año y el Milán se lo quedó a cambio de 5,5 millones de euros. El Madrid perdió 10,5 millones de euros de lo que había pagado un año antes, pero Emerson fue una petición de Capello y sin el italiano en el banquillo no tenía ningún sentido que el futbolista continuara.
Y la última salida del año pasado fue la de Cicinho. Abandonó el club el 24 de agosto. El Roma puso sobre la mesa nueve millones de euros y el Madrid no lo dudó. El que regresó del Arsenal, después de un año cedido allí, fue Baptista. Y lo hizo con la intención de quedarse. Consiguió su pasaporte comunitario y marcó el gol de la victoria en el Camp Nou en vísperas de Navidad.
Dos ventas.
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Este año se ha completado la diáspora de los brasileños a excepción de Marcelo, que es el único que continúa en el equipo y es una apuesta personal del montenegrino. Baptista se fue al Roma por sólo nueve millones de euros. Allí jugará con su compatriota Cicinho, que se ha convertido estos días en su cicerone. Y la última salida ha sido la de Robinho. Con el mercado a punto de cerrarse, el Madrid traspasó a Robinho al Manchester City por 40 millones al contado más dos por objetivos.
En total, el club ha ingresado por la venta de todos ellos 71,5 millones (no está incluido el dinero que pierden en la compra y luego la venta de Emerson). Por Roberto Carlos, al acabar contrato, no ingresaron nada, pero se ahorraron los cinco millones de euros que tenía de ficha.



