"La afición no merece más de un año en 2ªB"
Pasó la sentencia del CEDD y el mercado de fichajes. La suerte está echada para el cadismo, y esta pasa por el 'bronce'. Antonio Muñoz, Julio Peguero y Javi Gracia ya tienen los mimbres para regresar lo más pronto posible a Segunda.

El Cádiz se ha tenido que acostumbrar en las últimas fechas a vivir sumido en la depresión. No sólo ha sido el descenso deportivo a Segunda División B. También han venido tres sentencias contrarias al sueño de Segunda, la última de ellas francamente dramática. El CEDD ha despertado de golpe a los inquilinos del Carranza. La suerte esta temporada está instalada en Segunda B, de la que ya es imposible librarse. Antonio Muñoz, presidente del Cádiz, lo tiene asumido. Sus técnicos, el director deportivo Julio Fernández Peguero y el entrenador Javi Gracia, ya lo barruntaban desde hace tiempo. Se ha hecho una buena plantilla para la Categoría de Bronce, realista y con alguna otra estridencia. Ahí están los Rosu y Toedtli, carne de lujo para las miserias del pozo.
Ayer, la Tertulia de El faro, que cumple esta temporada 20 años, siempre bajo la dirección de Theo Vargas, reunió a la cúpula directiva del Cádiz. En la SER hablaron los tres, y sus discursos se instalaron en tres pilares: Ilusión, humildad y trabajo. "Vamos a llegar pronto a los 11.500 socios, más que muchos clubes de Segunda e incluso algún Primera. Por ellos, por su apoyo que siempre tendremos que agradecer, debemos volver al final de esta temporada a Segunda A. No será fácil, habrá que pelear muy duro, y el fútbol es caprichoso. Pero lo que no debe dudar nadie es que lo vamos a intentar", aseguró Muñoz bajo la complicidad tanto de Peguero como de Javi Gracia.
El presidente quiere que todo el entorno del cadismo se centre sólo en la temporada. "La realidad es que tenemos que ascender, y en ello estamos todos dentro del club. No podemos estar nueve años en Segunda B. Paralelamente, nuestra obligación es seguir defendiendo lo que no se ha hecho correctamente por los comités deportivos, pero a partir de ahora lo haremos de puertas para adentro. Estudiaremos nuestras actuaciones pero no queremos que se politice el proceso. Tenemos una respuesta envidiable de la afición, y les tenemos que corresponder. Nunca nos imaginamos que podríamos alcanzar este número tan alto de socios, pensábamos que nos iríamos a los 8.000 y ya llevamos cerca de un 50% más de lo imaginado. Sólo les podemos decir que gracias, y que este Consejo les estará eternamente agradecido al poner por delante el Cádiz a la nefasta temporada del año pasado y a todos los errores que se cometieron".
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Javi Gracia tiene en el Cádiz un nuevo reto. En el Pontevedra dejó huella y ahora, con su mujer esperando gemelos que pueden terminar siendo gaditanos, afronta la esperanza del descenso con realismo. "Poco a poco se irá viendo donde estamos. Por un lado, tenemos la grandeza de un club con historia y una afición excelente, pero por otro hay que ser conscientes de que estamos en Segunda B, y hay que afrontar los partidos con humildad y constancia. Hay que estar a tope en cada partido porque en esta categoría cada rival es muy diferente. Si salimos con prepotencia, nos pueden pintar la cara. Este fin de semana todos hemos visto lo que les ha pasado al Madrid, al Barcelona, o al Zaragoza y Murcia en Segunda. Lo importante son los 90 minutos. Mi objetivo para esta temporada es dar más de lo que nos puedan pedir", comentó.
Julio Peguero también se aferra al trabajo por encima de otras consideraciones para alcanzar el objetivo que la entidad se ha marcado para esta temporada. "Para mi, el Cristo de la humildad sale todos los domingos a las tres de la tarde. El tiempo dará o quitará razones, pero cuando me llamó Antonio Muñoz no lo dudé porque llegaba a un club grande. La temporada pasada estuve en el partido contra el Sevilla Atlético y no tenía buenos augurios. Me fui con mucha pena, pero cuando fiché sabía que iba a estar respaldado por una afición enorme. A ellos les pido que confíen en el equipo, que creo que podemos dar alegrías pero necesitamos paciencia. En la final del Trofeo Ramón de Carranza me emocioné con ellos. Ojalá estén siempre así, porque les necesitamos".



