El campeón se estrena frente a un Depor feliz
Schuster no convocó a Robinho. Lotina, con cuatro defensas

Se cruzan dos optimismos, el del ganador y el del meritorio. El Real Madrid se presenta como vigente campeón y primer favorito al título, pues debe serlo quien ha conquistado dos Ligas consecutivas. El Deportivo aparece recién clasificado para la primera ronda de la UEFA, entusiasta, impulsado todavía por su vuelo en la segunda parte del pasado campeonato (35 puntos en la 18 últimas jornadas), justo cuando Lotina optó por la defensa de cinco.
Nos encontramos, por tanto, ante un partido feliz, donde no caben los complejos ni los dramas. Cada equipo tiene una razón para creer y la aparente debilidad del anfitrión se compensa con la racha nefasta del Madrid en Riazor, 17 años sin ganar. Habrá ambiente, temperatura refrescante (entre 16 y 22 grados), viento del suroeste y jugosas novedades.
Para empezar, Lotina no podrá contar con su totémica defensa de cinco. La lesión de Piscu, magullado en Split, impide que forme junto a Lopo y Zé Castro, que es el sedoso recambio para los tirabuzones de Coloccini (Newcastle). Esta variación táctica sirve para reforzar la línea que se extiende por delante de los pivotes (De Guzman y Sergio), donde se podrían reunir Juan Rodríguez, Valerón, Guardado y Mista, otro de los fichajes veraniegos. Mucho talento, como se ve.
Según esta previsión, el mexicano Omar Bravo, que ha marcado 101 goles en siete temporadas en la Liga azteca, aguardaría turno en el banquillo, junto a Riki y Verdú, goleadores en Croacia, y Xisco, máximo anotador del Depor en el pasado campeonato (9). Lafita, operado de apendicitis el pasado 14 de agosto, aún está cicatrizando.
Lotina, que ha sabido hacer de la necesidad virtud, dirigirá hoy a las 10:30 una última sesión de entrenamiento en El Mundo del Fútbol, que no es un restaurante temático sino la Ciudad Deportiva del club.
El Madrid se aproxima al partido envuelto, todavía, en el ruido que genera el caso Robinho. Aunque el presidente da por zanjado el asunto y asegura que el jugador se quedará, en estos pleitos los futbolistas suelen tener la última palabra. Las comparaciones son odiosas, pero deberíamos recordar que cuando el dulce Robinho jugaba en el Santos se declaró en rebeldía para fichar por el Madrid, se negó a jugar y estuvo en paradero desconocido (playa idílica) durante una semana.
En ese clima (tormentoso), Schuster ha decidido no convocar al brasileño, aseguran que para protegerle. El entrenador, principal valedor de Robinho, está convencido de que puede recuperar al delantero, ayudado por su persuasión germana y por el próximo parón liguero, que servirá, cree, para calmar los ánimos de unos y otros. Encontrarán más información sobre el asunto en la página 12.
Sin Robinho y sin Van der Vaart, expulsado en la Supercopa, Schuster planea alinear por la derecha a Higuaín, que es como una navaja suiza. Apetece observar al argentino, que ha marcado tres goles en los dos últimos partidos, pero hay dudas sobre el rendimiento que sacará el equipo de la banda derecha, con el inagotable Guardado fijando la posición de Sergio Ramos.
Ese encaje forzado nos hace pensar que el Madrid, sin desborde por la derecha, aún no ha compensado su plantilla y que Raúl, perdido frente a Valencia y Sporting, goza del privilegio de las leyendas.
Autoridad.
La pasada temporada el Real Madrid ganó en todos sus campos terribles (Camp Nou, Calderón, San Mamés y Mestalla), lo que le permitió acumular tantos puntos como poder de intimidación. Los rivales directos se derrumbaron ante esas demostraciones de fuerza.
Riazor, como el Pizjuán, se ha ganado el derecho a estar en la relación de los estadios que señalan a un campeón. Quien asalta esos castillos demuestra valor y cuerdas.
Le quedan pocas asignatura pendientes al Madrid de los últimos años y ganar al Depor en su estadio es una. Pero que nadie se equivoque: Riazor no es un gafe, ni un territorio maldito; es un recordatorio de la grandeza del Deportivo.
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