El Sporting ha vuelto
Soldado y Granero no son titulares en los visitantes

El fútbol español está de enhorabuena con la vuelta del histórico Sporting a Primera diez años después, una década nada prodigiosa y sí dura, muy dura, para un club asturiano modelo tantos y tantos años y con jugadores tan ejemplares y queridos como el gran Brujo, el mítico Quini siempre a la cabeza. ¡Sporting, el regreso! así reza la campaña de captación de abonados, de unos seguidores tan inasequibles al desaliento como los rojiblancos del Atlético que nunca bajaron de 12.000 socios en tiempos de penurias que hasta rozaron la desaparición, y que ahora con 20.000 han batido todos los récords.
Manolo Preciado es el hombre del milagro, uno de esos entrenadores que le meten pasión a su trabajo, que no lloran y que, con la misma base de los chicos del ascenso, va a tratar de rizar el rizo; una permanencia que, no nos engañemos, va a costar sangre, sudor y lágrimas. Ni un duro se ha gastado el Sporting en Maldonado, Carmelo, Camacho, el holandés Colin o Cuéllar.
Enfrente no va a tener un invitado de piedra, sino a un enemigo consolidado ya entre los grandes y que arranca su quinto proyecto en Primera con muy buenos mimbres. Porque un equipo en el que su nuevo entrenador, Víctor Muñoz (otro de esos peleones y profesionalmente exigentes) arranca con Granero, Uche y Soldado en el banquillo viene a significar que dispone de plantilla suficiente como para manejar mil y una fórmulas arriba.
Hay interés por ver la velocidad de Guerrón y el Pato tiene que empezar a dejar ver su mejor versión, con el chaval del filial Gonzalo en el banquillo a la espera del vallisoletano Jacobo, tras no haberse cerrado el fichaje de Cobeño.
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Jacobo es azulón a falta de hacerse oficial
Al cierre de esta edición Jacobo es prácticamente nuevo portero del Getafe. La noticia no es oficial, pero AS contactó ayer con su representante y éste confirmó que, pese a que Numancia y Murcia se habían sumado al interés azulón por el portero y habían acercado posturas con el club sobre las condiciones de la cesión, el acuerdo entre Valladolid y Getafe era total y todo hacía indicar que el vallisoletano de 25 años sería el sustituto de Ustari. El principal problema para que no se cerrase la operación residía en el interés de Jacobo por volver a repetir experiencia en Soria, donde el año pasado fue uno de los artífices del ascenso. No en vano, el Valladolid tuvo que pagar al club soriano por repescarlo, un trámite por el que no están dispuestos a volver a pasar en la capital castellano-leonesa. -De la Rosa



