Este Sporting ilusiona
Apabulló al Milan con los tantos de Barral y Bilic

El Sporting celebró por todo lo alto su fiesta, en un campo con un ambiente excepcional, ante un rival que quiso cubrir el expediente, al principio, pero cuando intentó despertar era tarde y, además, tenía enfrente un equipo que le superaba con un contraataque mortífero.
El Sporting salió más metido en el que partido que su oponente. El Milan, con ausencias de Inzaghi, Kaká, Gatusso, Ronaldinho y Pato, entre otros, afrontó el partido como un trámite, sin tensión y sólo basado en la calidad de Seedorf y Pirlo, respaldados por la veteranía de Maldini como central. Un equipo del prestigio del Milan no puede asumir un partido con un ataque personalizado en Paloschi, que lo falló todo.
El conjunto lombardo se limitaba a controlar mejor la posición en el centro del campo, parcela en la que Pirlo asumía el mando. Sin embargo, los italianos perdían el balón con facilidad en las acciones ofensivas, víctima de la presión de los rojiblancos.
Pudo marcar el Milan en dos ocasiones, pero Paloschi remató alto solo ante Sergio, en la primera, y el desvío en el cuerpo de Iván Hernández abortó su intención, en la segunda. Fue lo único interesante que ofreció el ataque del equipo italiano, que empezó a verse superado por el ímpetu de los rojiblancos. El primer aviso lo dio Pedro, en una arrancada sin final. En el segundo, Barral cabeceó de forma inapelable un centro de Canella, con un salto en el que superó a Kaladze y un remate que dejó clavado a Abbiati. El Sporting mandó el partido con más comodidad ante un rival que se dejaba ver poco. Sólo Paloschi recibió un buen servicio de Jankulosvki, pero Sergio se anticipó y evitó el empate.
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En el segundo tiempo, el Milan asumió el control del partido con la presencia de Emerson, lo que permitió que Seedorf se moviera con más libertad, aunque algo escorado a la banda derecha. Al Sporting no le importaba la presión, porque defensivamente centraba bien los espacios y recuperaba el balón con cierta facilidad, para empezar a montar los contraataques. El Milan daba sensación de estar enrabietado, por la derrota y, sobre todo, por la decepcionante imagen que dio.
Ambos equipos hicieron cambios a granel. El Sporting lo cambió por completo en tres fases. Pero el partido no se deslució, todo lo contrario, porque los contraataques rojiblancos tenían espectacularidad con Carmelo y Maldonado, aunque la guinda la puso Bilic, con un magistral lanzamiento de falta, que se comió Abbiati. El segundo tanto pudo haber llegado antes, pero Muñiz se comió un penalti, en un descarado agarrón de Favalli a Carmelo. El Sporting fue justo vencedor de su trofeo, y el Milan, con demasiadas bajas, no justificó en absoluto su potencial y salió ridiculizado de El Molinón.




