Una zurda de oro que se enmendó a tiempo
En su primera etapa en la élite, Thiago Neves no respondió como un profesional. Por eso tuvo que emigrar a la Segunda japonesa y allí maduró hasta convertirse en la nueva joya del fútbol brasileño.

Muchos habrán puesto sus ojos en él tras aquellos tres goles en la final de la Copa Libertadores ante Liga de Quito en un Maracaná colmado, aunque sirvieron para poco. Para otros muchos ya era un futbolista apetecible; para los más conocedores del fútbol brasileño, un crack que viene demostrando su nivel desde hace ya años, ahora en el Fluminense, antes en el Paraná. Zurdo, excelente en el golpeo de balón, a Thiago Neves habría que definirle como un diez clásico, un centrocampista muy ofensivo que necesita libertad para llegar a portería, que vive de jugar cerca del área rival.
Nacido en Curitiba y crecido en las categorías inferiores del Paraná, se proclamó campeón del campeonato Sub-20 brasileño, pero no acabó de cuajar demasiado en el primer equipo y por eso nadie rechistó cuando se fue al modesto Vengalta Sendai de la Segunda División japonesa.
Cuentan que en aquella primera época como profesional en Brasil no tenía gran interés por el fútbol. Solía llegar tarde a los entrenamientos y se negó a moverse por la ciudad en autobús. El Paraná le regaló un coche, pero para nada se opuso a su marcha a Japón. Aquello pudo ser un viaje sin retorno, como el de tantos y tantos futbolistas brasileños que terminan ganándose la vida en ligas anónimas y perdidas. Por fortuna, no fue así para Thiago Neves y su excelente zurda. En Japón maduró y recuperó su ansia por el triunfo, por volver a Brasil y demostrar su auténtico nivel. Y vaya si lo hizo.
Noticias relacionadas
Regresó a un histórico como Fluminense como teórico suplente de Carlos Alberto, superó algunos problemas con el técnico Renato y meses después ya era el goleador del equipo, se había ganado a la hinchada de Maracaná y le empezaban a llover los premios. Uno de ellos, la Bola de Oro con el que la revista Placar premia al mejor futbolista del año. La ganaron en los últimos tiempos Kaká, Robinho, Tévez y también Thiago Neves, cuyo nivel le ha llevado a la selección absoluta de Dunga.
Preparado. Le hemos visto en los Juegos Olímpicos, le hemos disfrutado en el Fluminense y ahora el salto a Europa está listo. Primero le tentó el Benfica, ahora el Atlético, que lleva mucho tiempo buscando un futbolista de estas características, tiene a tiro llevarse esta nueva joya brasileña. Acertaría. Es un diez con mayúsculas, excepcional a balón parado, fuerte en lo físico y con un evidente ritmo europeo. Y ya nos ha dejado para siempre varias perlas, como las exhibiciones ante Flamengo en la Copa Guanabara, contra Arsenal de Sarandí en la Copa Libertadores y, por supuesto, en la final ante Liga de Quito. Bienvenida sea al fútbol español una zurda como la de Thiago Neves, que vamos a disfrutar seguro.



