Amistoso | De Graafschap 3 - Espanyol 1

Errores de juventud

El 'baby' Espanyol cayó por primera vez en Holanda

<b>ALTOS VUELOS. </b>Los holandeses no escatimaron esfuerzos para superar al Espanyol. Dídac Vila forzó también la máquina.
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El Espanyol sigue sin ganar en Holanda. A los dos empates ante Willem y Volendam le siguió ayer una derrota inquietante en un campo de regional frente al De Graafschap (3-1). No importa tanto el marcador como la sensación, como el cariz que toma una pretemporada que ya huele a partido oficial y que sigue sin brío, fría de fútbol y de ambiente.

Fue una pena que a Geert den Ouden le llegara el gran partido a sus 32 años, en el final de una carrera plagada de viajes por Holanda en busca del gol. Ayer sólo tardó dos minutos en encontrarlo con la inestimable colaboración de la defensa perica y de la indecisión de Cristian Álvarez. Den Ouden mató el partido ahí, de un sablazo por arriba, como si se tratara de un ninja. Dos minutos después pudo rematar pero eligió quedarse solo ante Cristian aunque sin balón, rezagado en plena carrera hacia el estrellato. Pero Den Ouden no tenía suficiente. A los 13', como si conociera de los problemas de los españolistas a balón parado, el largo delantero del De Graafschap cabeceó a gol una falta botada desde la derecha: 2-0. Se acabó la broma.

Al cuarto de hora el Espanyol era un equipo obligado a reaccionar y no sólo en el marcador, también en la actitud. "Última oportunidad para los jóvenes de Tintín", titulábamos ayer la previa de este amistoso. Se les exigía mucho más de lo demostrado en los primeros minutos. A todos, o quizá se salvaría el recuperado Coro que fue, precisamente, objeto de penalti aún con el 1-0 en el marcador sin que el árbitro quisiera darse por enterado.

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Márquez asume un riesgo al decidir parcelar de este modo su plantilla: dos equipos, el de los jóvenes (con excepciones como Lacruz o Rufete) y el de los titulares. Los primeros corren el riesgo de fracasar como ayer y sentirse cada vez más lejos de su objetivo: jugar cuando empiece lo serio y Den Ouden sea sólo un mal recuerdo. El resto, sentados en el banquillo junto al técnico, no ven peligrar su puesto pese a que carguen con otra responsabilidad ya bien conocida por la afición. ¿Qué pasará cuando se lesionen? Lástima de fútbol que sólo vive de resultados. Lástima de mundo televisado que no deja ni en la intimidad este tipo de partidos.

Con las prisas para no perder la luz solar, el baby Espanyol estrenó la segunda parte con otro aire. La feliz aparición de Dídac Vila como extremo zurdo propició la mejor jugada del choque. Cocinó la internada perfecta antes de brindarle el 2-1 a Jonathan Soriano. El manresano sigue a la suya: cinco goles que suman. Y, también, un larguero espectacular tras una gran centro de Sielva. El espejismo de la reacción se empañó con el 3-1 y un puñado de contragolpes de los holandeses que no acabaron concretándose. En fin: domingo de gloria en Pekín y de sopor en Holanda.

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