Amistoso | Willem II 0 - Espanyol 0

La 'Creu' de San Luis

Lideró a un Espanyol que lo probó todo para marcar

<b>COLABORADOR. </b>Carlos Kameni tuvo que intervenir en algunas acciones del Willem II, sobre todo procedentes de jugadas de estrategia.
Iván Molero
Redacción de AS
Llegó al Diario AS como estudiante en prácticas en 2002, y desde que se licenció en Periodismo por Blanquerna, de la Universitat Ramon Llull, se ha especializado en la información del Espanyol, sobre el que también ha co-escrito libros, todo ello atendiendo al seguimiento de otros equipos, deportes y eventos desde la delegación de Barcelona.
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Vistió ayer el Espanyol la segunda camiseta, la de la Creu de Sant Jordi, y ésta acabó cediendo protagonismo a la Creu de San Luis García, que lideró ofensivamente a un equipo que lo intentó todo para ganar. Pero faltó precisión arriba, y contención atrás para evitar que se repitieran ante el Willem II los sustos que ya costaron el empate de Volendam.

No es igual presentarse a una entrevista de trabajo, al Liceo o hasta a una cita en casa de los suegros con tejanos y camiseta que hacerlo enfundado en traje y corbata. Lo mismo sucede en el fútbol: aparece el Espanyol con el trío maravilla en su alineación y el rival, de entrada, se atenaza. Ayer bastaron siete minutos para que Raúl Tamudo crease la primera ocasión, y unos segundos más para que cabecease una pizca alto un balón colgado por Iván de la Peña. De nuevo el capitán estuvo a punto de anotar otro tanto de los suyos al aprovechar el despiste de Janse. Pero faltaba la aportación de Luis. En el 26', el asturiano se sacó de la manga un chut seco y raso que obligó a Aerts a desviar a córner. Y a tres minutos del descanso, ejecutó una falta desde el balcón del área que se evadió besando el larguero.

Lo malo de ese primer acto (y de la reanudación) fue precisamente lo que no se vio, y no hablamos de goles, sino de la esperada mejoría en jugadas de estrategia tras los goles recibidos así ante el Volendam. Al cuarto de hora Schenkel ya cabeceaba solo un córner, que no se convirtió en el 1-0 sólo por desatino del central. Y exactamente lo mismo sucedió en el 56', con Demouge como protagonista, antes de una falta directa de Boutahar que salvó Carlos Kameni.

Acaso si los holandeses se espabilaron en la segunda parte fue porque el Espanyol se vino abajo. Hasta que reapareció Luis, claro. Primero con un cabezazo a centro de Grégory Beranger que acabó en córner. Acto seguido, con un lanzamiento de falta que chocó en el larguero. Y aun así siguió insistiendo, otra vez con la cabeza tras un centro servido por Valdo Lopes.

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Con los pericos reenganchados, el Willem volvió a apagarse. Algo parecido a lo que le pasó a Román Martínez en algunos tramos: progresa adecuadamente, pero le falta valentía, cambiar esos pases en corto y atrás por otros verticales. Vamos, lo que hizo Iván, imprescindible por muchos años que pasen. Tintín Márquez exige que se pierdan balones, pero si estos se derrochan en el área rival el peligro es mínimo, y sinónimo de que se llega.

Y mientras se lamentaba el 0-0 por insuficiente, a punto estuvo de certificarse la derrota otra vez a balón parado, en un acrobático remate de Schenkel que entró, pero que Van Sichem anuló por dudoso fuera de juego. Por no llegar, al margen de goles, ayer ni se llegó al 90': el árbitro decretó el final en el 89'.

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