Emery arranca con buen pie
Buenas sensaciones en un partido que resolvió Edu y en el que jugaron 60 minutos con diez

El Valencia echó a andar dejando buenas sensaciones pese a la falta de sus campeones de Europa y los refuerzos que tienen que llegar. Los chés tuvieron menos posesión de lo que Emery quería, lógico tras la expulsión prematura de Angulo; cometieron errores en defensa normales en un debut de pretemporada; y no le sacaron rendimiento a la pizarra que tanto rentabilizó Unai en el Almería. Nada grave, pues todo es solucionable con lo que queda por delante.
En el lado positivo, la calidad innata de muchos valencianistas que volvió a desempolvarse tras la tormenta de arena del año pasado; el manejo inteligente de la pelota cuando la tenían los ch la cantidad y calidad de futbolistas en ambas bandas que tiene la plantilla; y el ver que el grupo sigue teniendo interiorizadas virtudes del mejor Valencia, como verlos salir a la contra con peligro tras un robo; y el sacrificio para aguantar con uno menos durante 60 minutos. El marcador es lo de menos ahora, pero empezar ganando refuerza aún más.
El Valencia arrancó a un ritmo menor que el animoso Bochum, que se adueñó de los primeros minutos pero erró sus ocasiones, fruto de imprecisiones de una zaga inédita. Si a todos los chés les hacen falta partidos para engrasarse, los defensores no son una excepción, más bien todo lo contrario pues cualquier descoordinación les cuesta un susto.
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Por si Emery quería que el choque fuese curtiendo a los suyos, a la media hora se quedó con uno menos por una niñería de Angulo, otra de las cosas a pulir máxime cuando se lleva el brazalete de capitán. Ese pequeño examen que supuso quedarse en inferioridad el Valencia lo aprobó, incluso con nota cuando Edu hizo el primer tanto del año con un disparo pleno de calidad. Bien el brasileño y mejor aún un tal David Albelda, que derrochó galones, jerarquía y responsabilidad. El valenciano, le pese a quien le pese, sigue reuniendo todos los requisitos para ser el líder de este equipo y, que esté con el cartel de transferible es un pecado que los nuevos gestores deberán resolver y, si le dan salida, tendrán que aclararlo bien y mesurar sus consecuencias pues hay que peinar mucho el mercado para encontrar otro Albelda.
En la segunda mitad, los cambios incluso mejoraron las prestaciones del Valencia, confirmando que hay una profundidad de banquillo envidiable y eso que se anuncia la llegada de tres incorporaciones. El meta Guaita dejó buenas sensaciones y, cargado con su brazalete, Rubén Baraja tiró de una medular en la que Vicente también hizo soñar con que puede volver a ser el gran Vicente. Volviendo al Pipo, Emery aún no ha querido mezclarlo con Albelda, ni en los rondos, ni en los partidillos, ni ayer sobre el campo, señal de que algo no funciona ahí, todo un problema a solucionar ya, pues por separado fueron los dos líderes del equipo en cada periodo. Juntos fueron el doble pivote de España y la lógica obliga a reconciliarlos.



