Doble alegría para Sielva
Óscar volvió a jugar y el equipo goleó al Swansea


Oscar Sielva está siendo una de las atracciones de la pretemporada. Pese a sus casi 17 años, se comprometió con el club para los próximos siete años. Lo hizo en la tarde del jueves, un día antes de volver a jugar con los profesionales. Hay medio para años, futbolista con criterio que no se amilana y que será la base del españolismo en el asentamiento de Cornellà-El Prat. Márquez le dio la oportunidad en la segunda parte y volvió a sorprender. Estará lo que resta de verano con el primer equipo, aunque deberá ganarse el puesto durante el año jugando en Tercera, con el filial. Ayer, ante el Swansea, el equipo volvió a vencer, aunque el partido fue de menos a más para cerrar la segunda goleada del verano.
La primera parte fue extraña. Con un arranque esperanzador, las dimensiones del campo parecieron reducirse hasta más o menos 35 metos. Parecía que la cosa no daba para más. Con De la Peña y Jordi Gómez como ideólogos, predominó una presión asfixiante que dio paso a la fuerza física. Eso sí, el equipo de Márquez creaba con más nivel. Lo pelat puso en más de una ocasión en evidencia a la zaga británica. Serrán cumplió de sobras (sólo se le fue una vez Tamudo) y Fede Bessone tendrá que ganar en contundencia, pero calidad no le falta. Así, a Monk sólo le faltó la cámara de fotos para retratar cómo De la Peña le pasaba la bola por encima y al portero comprar el marco para encajar el remate de Tamudo, que sólo las yemas de De Vries pudieron desviar. Mientras, la retaguardia canterana controlaba de cerca a Pintado. Con todo eso, fue Tamudo el que desatascó la situación. Lo hizo rematando de cabeza una falta que lanzó Luis García, quemadísimo con Bodde, quien con calidad para crear, prefierió dedicarse más a repartir leña. La verdad es que el asturiano desprende garra en cada partido. No se esconde nunca y pese a llevar sólo dos semanas de preparación parece estar en un estado físico óptimo.
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Pruebas.
La segunda parte apuntaba a bodrio. Pero apareció Rufete. Encasillado en el lateral derecho, agarró la autopista de la banda, dobló a Valdo y le puso una bola de oro a Jonathan, que anotó. Pero faltaba lo mejor, el gol de Riera. Pasando un momento personal complicado, hizo una obra de arte: con su tacón zurdo orientaba con sentido la pelota. Luego supo acabar una contra cruzando la bola. Nueva goleada para celebrar que el niño Sielva amplió el contrato y que el equipo sigue creciendo.



