Amistoso | Tigres 2 - Atlético de Madrid 2

El Atleti vuelve a regalar

Marcaron Heitinga y Forlán, después dos despistes

<b>PELIGRO. </b>El Atlético tuvo varias ocasiones para marcar. En esta Óscar Pérez se adelanta antes de que Sinama pueda rematar.
F.J.Díaz
Redactor Jefe Atlético de Madrid
Redactor Jefe de la Sección del Atlético de Madrid en AS desde 2023. En 1989 entró en Diario AS como integrante de la sección de baloncesto y desde 1992 cubre la información del Atlético. Le podrás encontrar en todo lo relacionado con la actualidad del club madrileño: entrenamientos, partidos, ruedas de prensa, giras, actos institucionales...
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Menos de siete días han pasado entre el primer partido frente al Puebla y el que se jugó ante el Tigres de Monterrey. Pero parece que hubiera transcurrido media temporada. O casi. Porque en el encuentro inicial de esta gira por México los rojiblancos jugaron poco menos que andando. En Monterrey, el Atlético empezó a moverse como un equipo. Empezó a jugar a algo.

Al final Aguirre varió lo que tenía pensado y colocó a Heitinga de central junto a Perea para poner a Valera de lateral. Y fue el holandés el que marcó el primer tanto de la pretemporada del equipo rojiblanco. Y lo hizo en una de sus especialidades, el juego aéreo. En Holanda se ha hartado de marcar goles de cabeza y en el Atlético quiere repetir. De central, de medio defensivo o de lateral, el holandés tiene que ser un jugador clave en este equipo.

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Poco después de marcar Heitinga lo hizo Forlán. Doble buena noticia. Primero porque anotó el charrúa y a un delantero le da confianza hacerlo. Y segundo porque lo hizo en una jugada de contragolpe, esa forma de matar los partidos muy del Atlético, aquella que nos maravilló cuando éramos niños. En juego aéreo y a la contra. Así marcaron los de Aguirre, pero bien pudieron hacerlo mucho antes, pues en el primer periodo dispusieron de oportunidades para adelantarse. El mexicano optó esta vez por Cléber Santana como mediapunta para dar descanso a Raúl García. El brasileño tiene buena arrancada, aunque a veces se equivoca a la hora de elegir el pase correcto. Una prueba más del técnico mexicano a la espera de la llegada del ansiado fichaje. Sin embargo, cuando mejor pintaban las cosas para el Atlético, llegó el empate de los Tigres de Monterrey.

Dos despistes defensivos, dos goles. El primero, en un saque de esquina mexicano en el que la pelota se paseó por el área rojiblanca y que aprovechó el panameño Blas Pérez, ex del Hércules, para demostrar su instinto. El segundo, un balón que no acertó a despejar ningún jugador atlético en la frontal y que se llevó Viniegra para soltar un zurdazo a la escuadra. Las dos caras del Atlético. Bien con el balón, mejorando como equipo. Con más toque y más profundidad que en los partidos anteriores, sobre todo por la banda izquierda, con Pernía, especialmente incisivo en la primera parte con varias incursiones peligrosas, y Simao. Con más posesión que el rival y con un portero que estuvo seguro cuando tuvo que intervenir. Pero con lagunas atrás, con una falta de comunicación que continúa costando goles. Y no es que tuvieran demasiado trabajo los centrales rojiblancos o que se vieran muy superados. Pero diez minutos de despiste tiraron el trabajo de un equipo que va superando conforme pasan los días.

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